domingo, 4 de septiembre de 2011

Cyber-Alama. Capitulo 5 Pt 2.

 Presagios parte 2

Al sonar un despertador que estaba incorporado dentro de la propia cama, Kass abrió los ojos lentamente, como si le pesaran una tonelada, y puso un gesto amargo mientras se sentaba sobre la cama con somnolencia. Las tres horas se le pasaron volando, y todavía no estaba recuperado del todo. Al bajar la mirada los ojos se le abrieron como dos platos. Había una visible mancha de sangre en las sabanas. Kass la tiró a un lado y vio que la herida se había abierto de nuevo, y aunque ya se estaba formando una costra superficial, durante su descanso había seguido sangrando sin que él lo notara. El realmente nunca había sufrido muchas lastimaduras de ese tipo, y menos una grande como esa. No sabía que la hemorragia continuaría aunque limpiara la herida. Tomó una de sus medias y la ató fuertemente alrededor de la cortada, y se levantó para vestirse con el chándal antes de que alguien se diera cuenta de que se estaba retrasando
Fue al baño a darse una ducha para sacarse la peste de se le pegó en la zona industrial del Bastión, y también para tener un pretexto de su retrazo. Pasó un buen rato en el baño, y estando ahí lamentó no tener un espejo, para ver como se veía y si no le quedaba alguna otra marca de su agitada incursión.
Al salir del baño fue derecho hasta el comedor y se devoro dos tazones enteros de papilla gris escasamente saborizada. Kass reflexionó un momento estando en la mesa, en completo silencio. La experiencia que había vivido resultó difícil, pero no era más difícil que lo que tenía que experimentar a diario. Había corrido por su vida, con el mismo fervor con el que corría en las pistas. Se había defendido contra los horribles pulgones, algo que también hacia casi a diario con los androides. Y había sorteado obstáculos que ponían a prueba su valor, tal y como ya lo había hecho en pruebas anteriores. Entonces si estaba tan acostumbrado, ¿Por qué se sentía tan agotado? Casi parecía que lo habían estado preparando toda su vida para una prueba así, y ahora sentía que la había pasado solo a duras penas. Quizás la diferencia era que en ese lugar oscuro y húmedo no estaba Gála, ni Hontley, ni ninguna medida de seguridad y su vida de verdad corría peligro. También que la emoción de ver un mundo nuevo lo había embargado más de lo que esperaba. En cualquier caso, la fatiga que sentía no era por causa física, sino mental. Había vivido demasiadas cosas en muy poco tiempo y todavía estaba digiriéndolas.
A su izquierda, una pantalla de computadora se encendió con el sistema C.E.I ya encendido, cuando Kass se acercó a mirar no le sorprendió mucho ver de quien se trataba.

Esc: Kass, se que estas ahí ¡contéstame!

Kass: aquí estoy ¿como estas usando el sistema? ¿No pueden detectarte?

Esc: si que pueden detectarme. Es más, ya me han interceptado tres virtuales de esta área.

Kass: ¡¿Qué?! ¿Cómo es que todavía estas aquí entonces?

Esc: fácil, los maté a los tres.

Kass: ¿Cómo que los mataste?!!! ¡No puedes hacer eso!

Esc: no hay tiempo para explicarte como, te quería avisar sobre una reunión que se esta dando lugar en la sala de monitoreo de la sección 3-Q. no te verán llegar, pero se sigiloso.

Kass: ¿qué clase de reunión?

Esc: solo digamos que quiero que veas el espectáculo.

Kass se apartó de la computadora y se fue corriendo por uno de los pasillos hexagonales. Antes de llegar a la sala de monitoreo aminoró la marcha y siguió acercándose a hurtadillas, mirando a lo alto por si no veía alguna cámara de vigilancia. La compuerta a penas hizo ruido cuando se abrió, y entró sigilosamente a la sala.
La sala tenía un entrepiso donde estaba Kass, agazapado. Una escalera caracol a un lado lo conectaba con un piso inferior donde había un espacio más o menos cilíndrico lleno de monitores de todos los tamaños cubriendo las paredes. Kass escuchó la voz de Hontley proveniente del piso inferior, y echándose al suelo se arrastró hasta asomar la cabeza por el borde del entrepiso. El robot estaba vociferando de una manera poco habitual, parecía exasperado, casi irritado.
- Una cosa es desviar momentáneamente el protocolo – decía mientras gesticulaba histéricamente con las manos, mirando al monitor más grande que brillaba con un tenue color celeste - eso está bien, hasta puede ser productivo para testear las reacciones emocionales y sus posteriores acciones. Pero lo que estás haciendo es poner de cabeza todo el estricto orden con el que nos regimos desde siempre. – Hontley parecía estar regañando, y Kass no tuvo que adivinar a quien se dirigía.
-  y ahora te vas aponer a cuestionar mis métodos – le contestó Gála en el tono insolente de su personalidad adolescente – él está cambiando y nosotros tenemos que adaptarnos, no al revés. Te recuerdo que aquí la prioridad es él, no tú, ni yo, ni la instalación.
- ¿métodos? ¿Qué métodos? – Preguntó el robot  escandalizado – lo que está sucediendo es libertinaje – le increpó señalándole con uno de sus esqueléticos dedos.
- exageras.
- lo del cumpleaños al estilo de los orgánicos es una cosa, pero cancelar todas sus obligaciones para usar el Bastión como un patio de juegos… y después de eso tú te desapareces esporádicamente sin importarte por ver lo que hace ni vigilar adecuadamente las funciones del bas…
- ¡no vuelvas a decir que no me importa! – le espetó la I.A con desden – soy la administradora de toda la instalación, no eres quien para contrariarme. ¿Qué ahora eres el papá de este lugar y quieres que todo sea como te plazca? A ver si te enteras, solo eres otra unidad física con una vida útil limitada.
Kass estaba paralizado ante aquella discusión tan agresiva entre los dos. En su vida jamás había visto a Hontley ponerse en contra de los designios de Gála, que era como su superior en toda regla y eso lo sabía muy bien. También era la primera vez que escuchaba a Gála hablar con semejante ferocidad, algo impropio hasta para su actitud humana usual. ¿Acaso le habían estado ocultando esa faceta de ellos todo el tiempo? siguió escuchando.
- ya entendí – dijo Hontley más tranquilo, pero igual de serio – estas anteponiendo tu  desarrollo emocional por encima de tu pre-programación de administración. No eres la administradora, es como si fueras una orgánica en desarrollo manejando este lugar. Gála, Tienes que anular el chip de psicología emocional para volver a tu estado normal.
- ¡estoy normal, perfectamente normal, jamás estuve tan normal como ahora! – repuso Gála neciamente.
- no seré el administrador del Bastión, pero fui programado con una comprensión psicología y una personalidad ya desarrollada. En lo referente a las actitudes y emociones soy como el tutor y sé lo que está pasando. Si antepones tus emociones por sobre tu programación algo podría salir mal.
- como digas, oh sabio tutor – dijo Gála con rezumbando sarcasmo - Vamos a dejar esto para más tarde, voy a buscar a Kass para la prueba de hoy.
Kass dio un respingo en el sitio y comenzó a reptar en reversa para marcharse de la sala lo antes posible.
Logró salir de la sección 3-Q antes de que Gála lo encontrara.
- ¡hola Kass! – le saludo Gála con su simpatía habitual, ya no mostraba ninguna señal del arrebato de hace solo unos instantes.
- hola Gála – le saludo Kass torciendo algo que más o menos se parecía a una sonrisa.
- últimamente no hablamos mucho. Estuve algo ocupada en el mantenimiento de la instalación y bueno… ¿qué me cuentas?
- estoy bien…acabo de desayunar – respondió el joven, con lago de languidez en sus palabras.
- ¿dormiste bien? Te escucho algo cansado.
- tuve noches mejores. Dormí poco, pero estoy bien.
Los dos hablaron un rato más de cosas sin mucha importancia, y luego de que Gála le dijera el lugar donde seria la prueba Kass partió al  vestíbulo donde guardaba su traje de una sola pieza, el que usaba siempre para las pistas de obstáculo y estaba equipado con sensores que controlaban sus funciones psíquicas y motrices. Una vez ahí comenzó a desvestirse, cuando una de las esferas de luz turquesa se deslizó por uno de los bolsillos de su pantalón mientras se lo quitaba. Kass vio a último momento como la esfera caía hasta golpear contra el piso haciendo un ruido seco. Dio un salto y se llevó la mano al pecho por el susto, y rápidamente se acercó a levantarlo para volver a meterlo en el bolsillo. Estaba tan cansado en el momento que estaba terminando su expedición que había olvidado deshacerse de ellas. Ahora que estaban adentro del Bastión era mejor tenerlos cerca y no dejarlos escondidos, donde algún inconciente recolector pudiera encontrarlo y hacerlo estallar en ardientes llamas azules. Sin embargo ahora no podía llevarlas, sería demasiado peligroso, por lo que las dejó en la ropa y colgó está en la percha del casillero. Cuando terminara la prueba el mismo conjunto sería trasladado al casillero al otro extremo de la pista.
Kass salió con su traje azul brillante y franjas negras, y se encaminó hasta la pista de obstáculos.

La prueba comenzó con la normalidad de siempre. El cronometro listo para partir de cero, el precalentamiento, algunas sugerencias por parte de Hontley, y el chequeo general del traje antes de comenzar. Este último envió lecturas un tanto diferentes sobre el cuerpo de su ocupante, alertando sobre un alto ritmo cardiaco, músculos parcialmente extenuados y actividad neuronal alta. Aunque no era frecuenta ya otras veces había ocurrido por otras circunstancias que generalmente se debían a la falta de descanso o la sobre actividad, así que nadie se molestó en preguntar, y solo por las dudas Kass desconectó un par de minúsculos cables en la cara interna del cuello del traje para que no enviara datos de alerta.
El cronometro se disparó, y Kass salió corriendo hacia la primera parte de la pista, donde todo el piso, dividido en enormes bloques, subía y bajaba a diferentes ritmos y velocidades. Kass atravesó la sala saltando con asombrosa agilidad en los bloques ascendentes, aprovechando el impulso de estos al subir para saltar grandes distancias y caer con destreza felina sobre otros bloques, y así hasta llegar a la salida. De ahí paso al siguiente espacio.
Mientras recorría los cada vez más exigentes desafíos se dio cuenta de una sensación calida que comenzaba a bajarle lentamente por la pierna derecha. Negándose a aceptar que la herida se había abierto de nuevo y estaba sangrando a través de la media continuó, haciéndose a la idea de que tenía algún músculo en esa pierna que estaba más cansado que los demás.
En la segunda cámara no había suelo en lo absoluto. El espacio estaba invadido por barras metálicas que se cruzaban unas con otras en una compleja maraña por la que tenía que pasar. Cuando el suelo se acabó Kass saltó y se colgó de la barra horizontal más cercana, se balanceó con agilidad y lanzó su cuerpo hacia el revoltijo de barras verticales y horizontales que se suspendían sobre el negro espacio vacío más abajo. Atravesó esa sección con la gracia de un gimnasta profesional y destreza felina. Llegó a la salida en el otro extremo y siguió el recorrido.
Mientras se dirigía por el pasillo a la tercera pista Kass no pudo evitar comenzar a cojear. Ya sentía como esa pegajosa y cálida sensación le bañaba la pierna entera adentro del traje, y sus manos comenzaban a temblequear así como su visión se fue emborronando cada vez más. Si hubiera podido verse en ese momento se abría espantado. Si antes era pálido, ahora estaba casi completamente blanco, cadavérico.
Se estaba desangrando.
Gála observaba desde las cámaras con angustia,  había estado así desde que recibió los primeros datos de alerta, que extrañamente habían dejado de aparecer. Ella siempre se ponía nerviosa cuando el traje enviaba esas señales, por más insignificantes que fueran. Quería detener la prueba y asegurarse de que estaba bien, pero la orden de mantener el curso estricto de una prueba estaba tan profundamente grabada en su programación que no podía hacerlo. Vio como Kass atravesaba se estaba acercando a la zona de la tercera prueba, pero se detuvo ahí, en mitad del pasillo, jadeando y recostándose sobre la pared.
- Hontley – le llamó Gála. Su voz resonó directamente en la cabeza del robot, que estaba enchufado a una consola en la pared por medio de un cable que salía de su armazón metálico.
- lo estoy viendo yo también – le contestó Hontley - todavía sigue de pie, puede hacerlo.
- no me gusta que lo haga así.
- mira mira, está tocando los cables de enlace – señaló el robot mientras que, a través de su conexión, miraba el también por la cámara como Kass acercaba débilmente su mano al cuello del traje y volvía a conectar los cables, en tanto se deslizaba sobre la pared hasta quedar sentado con la cabeza gacha.
Una alarma sonó con tanta estridencia que literalmente le hizo girar la cabeza a Hontley y este se tuvo que desenchufar al instante, le había dado tan fuerte que era como si a alguien le tocaran una bocina en el oído.
<< ALERTA, SIGNOS VITALES DEBILITÁNDOSE, PRECENCIA ELEVADA DE FLUIDOS SANGUINEOS EN EL TRAJE DE PRUEBAS>> emitió el sistema emergencias del traje con indiferente voz mecánica. El mensaje viajó inalámbricamente desde el traje hasta los receptores de Hontley y Gála. Inmediatamente Gála puso en curso las medidas de emergencia, y abriendo un tramo del techo donde estaba Kass hizo descender una especie de camilla montada sobre un aerodeslizador. La camilla descendió rápidamente pero sin estrellarse contra el piso, gracias a los propulsores de aire que la hacía levitar. Se detuvo junto al moribundo Kass. Casi al instante dos robots cayeron con igual forma a ambos lados de la camilla levitante. A demás de tener sus propios aerodeslizadores en la base, eran de altura similar a la de un hombre y tenían cuerpos largos y cilíndricos con cabezas estiradas y redondeadas donde lucían en la parte frontal una multitud de pequeños y desordenados ojillos de varios tamaños, y a los lados tres pares de brazos mecánicos parecidos a los de Hontley, pero con cinco dedos también muy articulados.
Kass entreabrió un poco los ojos, y contempló desde abajo a las altas y pulidas figuras blancas de los robots que lo miraban dilatando y contrayendo sus cibernéticos ojos de forma dispareja. A continuación lo sujetaron cuidadosamente, enganchándose de las manos bajo su cuerpo y levantándolo, formando con sus extremidades una plataforma con la que alzaron al joven y lo dejaron suavemente sobre la camilla. De ambos lados de la camilla salieron dos láminas de vidrio curvas, que se juntaron entre sí formando una especie de vaina protectora en torno al herido. La camilla partió de inmediato siendo escoltada por los dos robots médicos, afuera de la pista de obstáculos ya los esperaba un transporte que los llevaría a la enfermería más cercana.

Gála y Hontley observaban (Hontley desde una distancia en la que no estorbaba) mientras los robots médicos se inclinaban sobre su paciente y le trataban la herida. Kass seguía consiente, aunque a penas. Tenía una intravenosa en el brazo derecho que estaba conectada a una unidad de sangre que pendía del brazo de uno de los robots. Estos trabajaban sin detenerse un segundo, con eficiencia y sin titubear en sus movimientos milimétricamente precisos, limpiando la herida, esterilizándola, cerrándola y finalmente cauterizándola con un pequeño láser térmico. Todo bajo reflectores que eran como las que hay en las salas de urgencia.
Al terminar, el robot medico que no sostenía la unidad de sangre se apartó de Kass.
Hontley se le acercó, pero antes de poder decir algo Gála lo interrumpió.
- ¿qué le pasó, está bien? – exclamó.
- desvanecimiento causado por: pérdida de sangre –anunció el robot en tono frío y articulado, las últimas palabras las acentuó de forma todavía más mecánica, las había sacado del monologo en su base de datos - herida contenida y tratada correctamente, tejidos externos suturados. Paciente: Kaspar, estabilizado y en estado de recuperación. Traumatismos posteriores a la sanción nulos.
- ¿ya ves? Es un orgánico fuerte y resistente. Deja de concentrar toda tu presencia en este lugar, tenemos trabajo que… - empezó a decir Hontley, pero no alcanzó a terminar.
- ve tu a hacer tu trabajo. Yo me quedare aquí un rato más.
Por lo general Gála podía monitorear secciones completas del Bastión, mirar por docenas de camas a la vez y desarrollar muchas funciones en muchos lugares todo al mismo tiempo. Pero ahora estaba en la enfermería, todo su omnipresente y omnividente ser estaba concentrado en ese lugar, con Kass.
- voy a cubrirte en lo que pueda hasta que vuelvas – anunció Hontley como si fuera un consuelo, mientras se marchaba rodando por la compuerta.
Él tenía una inteligencia artificial igual que Gála, pero no sentía realmente, no como Gála podía llegar a sentir. Sus emociones eran simuladas en todo el sentido de la palabra, y ni él ni nadie en todo el Bastión podía experimentar las sensaciones con la intensidad que de alguna manera ella podía. Alegría, furia, tristeza, sosiego, nostalgia. Solo alguien más podía sentir todo eso, y ese alguien era Kass, solo él podía entenderla cuando hablaban, escuchándola, podía saber su estado de ánimo y cómo hacer para que se sintiera mejor, él era especial, no solo por ser el residente humano del Bastón, sino por mucho, mucho más. Era irónico, él que estaba en un mundo de maquinas, de frío acero sin vida, no se sentía ajeno ni desencajado de lugar. Pero a ella a veces le parecía que no pertenecía ahí, que había otros lugares diferentes, quizás mejores. Pero sabía que era solo una ilusión, no podía fiarse de ilusiones.
Pasaron unos cuantos minutos cuando la compuerta se volvió a abrir y RAD entró deslizándose sobre el carril metido en el techo que venía del pasillo hasta la enfermería.
- ¡administradora, administradora! – comenzó a llamarla con su acostumbrada formalidad, pero aun así con cierto tono de alteración.
- que pasa RAD – dijo Gála tras un pequeño suspiro de impaciencia.
- he tratado de ubicarla por todos los medios, me han informado que se encontraba aquí y he acudido tan pronto como pude para informarle.
- ¿Qué no pudiste mandarme un mensaje electrónicamente como siempre?
- se trata de eso entre otros sucesos, mire: desde hace unas horas e comenzado a recibir informes para archivar. Observando esos informes he visto numerosos llamados de alerta sobre procesos no autorizados en toda la instalación. De alguna forma llegaron a mí pero no llegaron a donde tendrían que ir.
- especifica – apremió Gála, sonando algo más interesada.
- Como acabo de mencionar, es imposible enviar mensajes electrónicos, o bien se van para cualquier otra parte, por eso tuve que venir a informarle yo personalmente. Administradora, ni siquiera el simple sistema C.E.I esta operativo. También se sabe de apagones en algunos sectores que solo duran segundos y muros plegables que entran y salen de sus sitios sin que ningún virtual los manipule. También tenemos una cifra pequeña de virtuales desaparecidos, ¡y muchas otras situaciones anormales!
- tranquilízate,  ya me encargo yo – dijo Gála con firmeza en sus palabras.
De pronto Kass abrió bien los ojos y murmuró:
- Escape -
- ¡Kass! - Exclamó Gála.
- ¿el joven Kaspar se encuentra mal? – preguntó RAD, pero no recibió respuesta.
- ¿Kass qué fue lo que te paso en la pierna?, eso no te lo hiciste en las pistas, estoy segura.
Kass se quedó mirando al techo, sin saber que decir. Nunca había dicho una mentira en su vida, difícilmente se acordaba de lo que era mentir.
- administradora, por favor, esta anomalía aumenta con cada minuto que pasa – insistió RAD en una súplica. Las largas extremidades como antenas que tenia sobre si se movían frenéticamente en un gesto de nerviosismo, y su ojo inferior encapsulado en la burbuja de vidrio miraba a todas partes, como si estuviera siendo acosado por fantasmas.
- voy a volver en seguida y me cuentas que paso.
- ¿qué está pasando? – preguntó Kass apoyándose en un codo sobre la camilla.
- anomalías – se limitó a contestar Gála – tu quédate acostado, para recuperarte.
- no estoy mal. Solo perdí sangre y ahora me están recargando, cuando esto termine estaré como nuevo – le dijo Kass como para tranquilizarla, pero no Gála no le contestó.
- la administradora ya se ha ido, Kaspar. Por su seguridad quédese aquí mientras nos ocupamos de solucionar estas singulares eventualidades… ¿recuerda la plática que tuvimos sobre los corruptos? Quizás nos estemos enfrentando a uno – dijo el robot colgante, antes de darse la vuelta y salir por donde había entrado.
- es mucho más que eso – dijo Kass en voz baja, incapaz de imaginarse lo que estaba por ocurrir.

sábado, 6 de agosto de 2011

Cyber-Alama. Capitulo 5


 
Capitulo cinco: Presagios   

Durante unos segundos de vertiginosa caída libre, Kass creyó haber cometido el mayor y último error de su vida. Cuando un ventarrón tan repentino como poderoso se elevó hacia él como una columna de aire, con tanta fuerza que redujo considerablemente la velocidad de su caída, a tal punto que Kass comenzó a caer suavemente en la oscuridad.
- extiende tus brazos y piernas y no te muevas a los lados. Tienes que mantenerte en la corriente de aire – escuchó nuevamente a Escape por el auricular. Y en ese momento, a Kass le pareció el sonido mas bello del mundo, significaba que aun seguía ahí, con vida, y que su guía por mas paranoico que fuera parecía saber perfectamente lo que hacia.
Kass no pudo evitar un ataque de risa histérica, y de no ser porque estaba prácticamente flotando, se estaría revolcando en el suelo por las carcajadas.
- ¿que es tan divertido? – le preguntó Escape con curiosidad.
- ¡que estas loco! – Le espetó Kass entre sus risas desbocadas – ¡y yo estoy loco por hacer esto, y sin siquiera saber porque! – soltó otra risotada, y tuvo que hacer esfuerzo para no llevarse las manos al abdomen y seguir con su equilibrado descenso.
- Jajajajajajajajajajaja no lo entendí…, falta poco para el fondo, pero antes de eso vas a ver algo así como un tobogán iluminado, intenta llegar hasta ahí. Esta aventura todavía no termina.
Kass comenzó a escuchar un fuerte ruido de turbina por lo bajo, era una especie ventilador. Un ventilador gigante que era el responsable de la corriente de aire. Una hilera de luces se encendieron a un lado, y estas barrieron con su luz blanca una parte de la oscuridad donde estaba aquel tobogán, que era una rampa de metal pulido que descendía hasta entrar por una pared. Kass se movió en la columna de aire como nadando, y sujetándose a una cañería se impulsó hasta la rampa. En cuanto abandonó la corriente de aire cayó boca abajo y se deslizó por el empinado declive hasta entrar velozmente por la abertura en la pared.
Del otro lado el espacio seguía siendo inmenso, pero ahora estaba un poco más iluminado por distantes reflectores, e imbuido por sonidos mecánicos y acompasados que parecían venir de todas partes. El espacio de la nueva y basta sección estaba ocupado mayormente por una compleja red de cañerías y tubos que variaban en tamaño y tonos de bronce. Se entrecruzaban unos con otros, se dividían y volvían a unir a lo largo y lo ancho como una enredadera absurdamente simétrica.
Kass aterrizó de golpe sobre una banda transportadora y se dio un golpe en la cabeza. La banda lo llevó unos cincuenta metros por diferentes lugares de ese mismo predio, hasta que lo dejó caer en otra rampa que penetraba en un agujero en el suelo. Antes de entrar en ese nuevo espacio Kass avistó que el agujero resplandecía desde el interior un extraño brillo, y ni bien lo traspasó se encontró de cara con la razón de eso.
Kass cayó directo en un río de luz. Su cuerpo se sumergió hasta la cintura entre un millón de pequeñas esferas, que chasquearon al chocarse entre si por recibir su peso. Eran grandes como canicas, y cada una emitía un brillo color turquesa tan fuerte que estar ahí era segador para los ojos de Kass. Se encontraba en una nueva banda transportadora de unos cuatro metros de ancho, con resguardos a cada lado para que el contenido con se cayera. Anonadado por el nuevo descubrimiento Kass levantó en sus manos un puñado de esferas y las dejó caer, eran tan hermosas que provocaba mirarlas a pesar de que lastimaban la vista. Dentro de cada esfera luminosa parecía haber movimiento, hizo un esfuerzo para aguantar la luz que soltaban y miró detenidamente. Había como un líquido espeso adentro, y en el líquido serpenteaban cositas diminutas que parecían renacuajos hechos de luz blanca. La banda transportadora se inclinó ligeramente hacia abajo, y el río de esferas de volvió una suave cascada que llevó a Kass mas abajo, donde circulaban muchas otras bandas transportadoras que, al igual que esa en la que estaba, se mantenían suspendidas en las alturas sin ninguna clase de soporte. El panorama superaba a cualquier espectáculo que Kass había visto antes, eran líneas y líneas turquesas que trazaban sus caminos a diferentes alturas en el espacio penumbroso con su intensa y pintoresca luz, dividiéndose y entrecruzándose así como una ramificación de venas echas de energía pura.
- ¿que son estas esferas? – le preguntó Kass a Escape, que debió escuchar cuando cayo sobre los objetos luminiscentes.
- son células de poder en estado primario, lo que vez es antes de que le pongan los componentes que la envuelven y los estabilizadores.
- baterías…
- como baterías de alto rendimiento – repuso el holograma – las fabrican para enviarlas al segundo distrito. Es una mezcla de isótopos de deuterio, tritio y minerales que extraen cerca del núcleo terrestre entre otras cosas.
- fascinante – murmuró Kass.
- es fascinante siempre y cuando no estallen. En ese estado en el que los ves ahora son altamente volátiles. Si hubieras caído con más fuerza ahora ya no serias más que átomos dispersos.
- supongo que soy un chico con suerte – comentó esbozando una media sonrisa.
- en unos doscientos metros vas a ver una escalera de emergencias a tu derecha y vas a trepar por ella. Cuando subas tiene que haber un pasillo colgante que llevara hasta una puerta. Detrás de la puerta hay otros pasillos, iras a la izquierda luego a la derecha y a la derecha otra vez hasta otra puerta donde encontraras un ascensor de emergencias.
Durante el tranquilo trayecto de la banda transportadora Kass se acomodó entre las esferas e imaginó como reaccionaria Gála si las viera. Seguro estaría encantada, sobre todo porque le gustaban los colores estridentes y llamativos, y de no ser porque no podía saber que el merodeaba en esos lugares, Kass le habría llevado algunas esferas para ella.
A lo lejos una escalera pintada de franjas amarillas y negras se dejó ver a un costado, y Kass se abrió paso hasta alcanzarla. La escalera subía hasta lo que se veía como una versión agigantada de un conducto de aire. Era un pasillo cuadrado de metal que estaba suspendido por robustos cables de acero. Al subir la escalera contempló una última vez las numerosas bandas transportadoras llenas de esferas luminosas que se mantenían a diferentes alturas, con el fin de grabar la imagen en su memoria, y después siguió su camino.
El trayecto fue tranquilo, luego de pasar una puerta entró por el pasillo y lo recorrió tal y como le había indicado Escape. En las paredes de los pasillos había muchas otras puertas, algunas con ventanillas empañadas de polvo. Kass hubiera querido detenerse a ver por alguna, pero sabía que no podía perder el tiempo en aquel lugar. Por fin llegó hasta la puerta donde estaría esperándolo el ascensor, y al abrirla se encontró en una amplia habitación cuyo final no podía ver por la oscuridad.
- Escape aquí no hay ningún ascensor, es otro lugar oscuro.
- uummhh… estos malditos planos estarán desactualizados – berreó el holograma – o quizás me este confundiendo de lugar.
- voy a entrar a echas un vistazo, puede que este al fondo.
Kass penetró en el salón oscuro, las luces del pasillo iluminaban pobremente los primeros metros, que mostraban un piso de azulejos verduscos, pero ninguna pared ni techo. Tenia que tratarse de un espacio amplio, o abierto. Aun podía escuchar el perpetuo ruido de maquinaria, solo que ahora parecía venir solamente por encima de él. De pronto se dio cuenta de una pequeña luminiscencia que parecía estar cerca, o mejor dicho, parecía salir de el. Kass miró hacia abajo y vio un tenue fulgor brotando de sus pantalones. Inmediatamente metió la mano en los bolsillos, y de ellos extrajo unas cuantas esferas de luz. Se le habían metido en los bolsillos y ahora estaba lejos como para ir a devolverlas. Y aunque no estuviera lejos tampoco pensaba en regresarlas, aquellas esferas combinadas eran una fuente de luz ideal para iluminarse el camino. Las juntó todas en su mano izquierda, eran unas seis en total, y siguió caminando.
Uno de sus pies descalzos piso algo. Era algo más o menos blando, que cedió ante su peso y crujió desagradablemente soltando algo húmedo que se le metió entre los dedos del pie.
- ¡puag! – Exclamó en un sobresalto – ¿pero que es esto?
Al retroceder un paso piso otro, que también tronó con viscosidad y expulso un jugo baboso que se le pegoteo al otro pie.
Con una mueca de repulsión Kass dirigió la luz turquesa al suelo, y se sorprendió al ver que estaba rodeado por cientos, sino miles de pequeños seres aplanados y ovoides cuyas patas eran a penas como palitos que se movían muy rápido, escapando de la luz.
- encontré mas orgánicos – informó – y ya pisé a un par de ellos. ¡Pero fue sin querer! – dijo con notoria aflicción.
- tienen que ser cucarachas, no te preocupes por ellas, son pestes y las hay a montones en algunos... - de pronto guardó silencio, lo que inquietó a Kass, después de unos segundos volvió a hablar, pero en un tono mucho mas alarmado – ¡vete de ahí, es una redada!
- ¿una qué?
A unos metros de altura en las oscuras paredes que estaban a unos treinta metros una de la otra aparecieron montones de luces rojas de pulgones, e inmediatamente tras sus pitidos de carga comenzaron a disparar a todas partes. Kass empezó a correr como loco sin ver mas allá, pisoteando lo que parecía una alfombra de cucarachas y bañando sus pies de una repugnante papilla de insecto mientras los lásers zumbaban por todas partes carbonizando montones de bichos a la vez. Kass se resbaló por la viscosidad y cayó de espaldas, vio las dos hileras de pulgones a ambos lados de las paredes que comenzaban a bajar hasta el suelo para continuar el exterminio. Esta vez parecía que no lo buscaban a el, o quizás era que lo estaban siguiendo y sin intención los guió hasta el escondite de esos insectos, la cosa era que tarde o temprano a alguno se le ocurriría dispárale y tenia que irse antes que eso ocurriera. Se levantó de nuevo cuando un ardiente hilo rojo pasó muy cerca de su cara, y se puso a correr torpemente otra vez. Las cucarachas le dificultaban el camino, y la oscuridad no ayudaba en nada. Comenzó a escuchar rapidísimos traqueteos sobre su cabeza. Entonces una línea de reflectores se encendió iluminando todo el lugar. Kass vio la inmensidad del salón, que estaba completamente vacío, salvo por las miles de cucarachas en fuga y las escuadras de pulgones en acción. No había techo, y en ese espacio aéreo se mantenían suspendidos unas maquinas redondas que sostenían reflectores y se mantenían en el aire gracias a unas aspas giratorias como las de los helicópteros. Las maquinas voladoras desplegaron unos tubos negros a los lados seguido de un sonido similar a una llanta desinflándose, y comenzaron a soltar un gas amarillento que descendió rápidamente sobre el salón.
Kass sintió al instante como se le cerraba la garganta y le ardían los pulmones, estaba respirando alguna clase de veneno mortal.
Cuando llegó al otro extremo del salón vio que este continuaba a la derecha en otra sección mas angosta, que le daba a ese enorme espacio una forma de L. al final de ese nuevo tramo se encontraba una ancha compuerta automática, tenia que ser el ascensor.
Aminorando un poco la velocidad Kass guardó las esferas y se quitó la chaqueta del pijama para amarrársela sobre la cara, tapándose así nariz y boca. Distraído en eso, no vio cuando un pulgón saltó directo hacia él, y con su pesado cuerpo lo tumbó al suelo. Kass y el pulgón forcejearon allí, revolcándose sobre las cucharachas moribundas, el insectoide intentaba desgarrarle la cabeza con sus dos primeras patas mientras él las detenía con ambas manos, alejando así también sus espantosos dientes. El pulgón lanzó una serie de chillidos horrendos, y de inmediato estos correspondieron con otros chillidos distantes. Kass entendió que estaba llamando a los otros, tenia que sacárselo de encima.
Con toda su fuerza logró empujar a un lado al pulgón y ponerse de rodillas, en respuesta el insectoide atacó lanzándole como látigo una de sus tentaculares patas traseras. El zarpazo fue directo al muslo derecho de Kass. Lo lastimó a tal grado que le abrió un tajo, y le pantalón se le tiñó al instante con una mancha carmesí. Kass gritó de dolor y se apartó aun más del insecto robot hasta ponerse de pie. Se alejó lo más rápido que pudo, estando tan desbordado por la adrenalina que ni siquiera podía sentir la herida. Llegó a la compuerta y presionó repetidas veces el botón que estaba a un lado. Detrás de las placas metálicas un ruido mecánico se escuchó, pero la compuerta seguía sin abrirse.
Se dio media vuelta, y vio no muy lejos a unos diez pulgones acercándosele rápidamente todos juntos, en estampida. Ya no le quedaba tiempo, y si intentaba huir en otra dirección le darían alcance, o le dispararían. Buscó en su bolsillo y sacó una de las esferas de luz, la apretó entre sus dedos, echó su brazo hacia atrás, y con la mayor fuerza posible lanzó la diminuta esfera contra los pulgones.
El pequeño objeto voló a toda velocidad y pasó a lado de los primeros insectos mecánicos hasta estrellarse contra la carcasa de uno que estaba en el medio. Entonces la esfera emitió un estruendoso sonido, como si el aire del lugar fuera succionado, y su luz turquesa se quintuplico en intensidad, todo en un parpadeo. La esfera estalló en una rugiente y poderosa llamarada de tonos blancos y celestes que se elevó hacia las alturas y mandó por los aires a los pulgones, algunos de ellos se carbonizaron y otros fueron lanzados hasta las paredes hechos pedazos. La ardiente onda expansiva alcanzó a Kass y lo sacudió hasta los huesos, haciéndolo chocar contra al compuerta, que en ese instante se abrió y lo hizo caer sentado en el interior del ascensor.
Lo último que vio de ese lugar antes de que la compuerta volviera a cerrarse fue un cráter humeante, y las azuladas llamas que se volvían rojas en pequeñas fogatas esparcidas por el suelo de azulejos partidos.

Mientras el ascensor ascendía Kass permaneció tendido en el suelo corrugado con los ojos cerrados, descansando de su reciente experiencia. Nuevamente escuchó a Escape en su oído.
-¡WAAH PUM BLAM POW! ¡Eres todo un hombre de acción, una maquina de guerra, si señor! ¡Nadie se mete con el jodido residente! – exclamó frenético como un niño que acababa de salir del cine después de ver una película violenta.
- espero que todo esto valga la pena – fue la única respuesta de Kass, que ya estaba visiblemente cansado.
- créeme que vale toda la pena del mundo.
El joven se quitó la prenda de la cara y se la volvió a poner sobre el torso desnudo. El ascensor disminuyó su velocidad de ascenso y finalmente se detuvo. Las compuertas se abrieron, y Kass salió medio caminando, medio arrastrando los pies, el espacio en el que se encontraba era estrecho y estaba iluminado por una luz de emergencias, entonces un panel se abrió en una pared. Al cruzar esa entrada se encontró en la sala donde había dejado a Escape.
- ahh te recibiría con los brazos abiertos si es que los tuviera, ¡gran trabajo Kass! – le felicitó. Sus ojos estaban como dos arcos en un gesto de alegría y satisfacción.
- soy bueno para los grandes trabajos – dijo Kass con voz cansina, recordando todas las veces que Hontley le había felicitado del mismo modo.
Se agachó ante el platillo del holograma y dejó el auricular en el sitio de donde lo había tomado, luego buscó en su bolsillo y sacó la unidad de almacenamiento.
- déjalo aquí, ya me ocupo yo de esto. Tú vente a dormir. Te quedan unas tres horas más o menos antes de que el descanso termine.
- ¿como voy a hacer con todo esto? – preguntó Kass tocando la sucia superficie de su pijama y luego mostrando la parte rasgada donde tenia la cortada de la pierna.
- intenta disimularlo como puedas, en todo caso, falta poco para que… ocultar todo esto, deje de tener sentido.

Kass subió de nuevo por la escalera y volvió al dormitorio. Para no ensuciar la cama se quito el pijama, limpiándose la suciedad del cuerpo y la herida con el reverso de la chaqueta de dormir y luego la hizo un bollo junto al pantalón y los escondió todo bajo la cama. Al momento en que su cabeza tocó la suave almohada, se durmió profundamente.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Elfos: ¿Nueva frikada urbana?

Uno a veces se pone a pensar ¿hasta dónde puede llegar esa onda de la modificación corporal? y es que muchos intentan hacerse una identidad, formar parte de algo o simplemente decirles al mundo que existen.

Si ustedes creen que ver gente con expansores descomunales, lenguas de reptil y tatuajes hasta en el culo es algo estúpido exótico, ahora pueden añadir a la lista algo más: orejas de elfo.




 Magica metamorfosis


Pues sí, orejas de elfo genuinas (no las de latex o de juguete, esas las usan los impuros) que te van a transformar en ese ser mítico y fantástico que siempre soñaste ser. Y debo reconocer que es una manera de llamar la atención tan extravagante como otras modificaciones corporales, pero sin mutilarse retocarse tanto. Ósea, solo te acomodas los cachitos de oreja después de rebanártelos, te dejas el pelo largo (si eres rubio y de ojos claros eso te ayuda) haces ejercicio para tener un cuerpo sexy y esbelto (los elfos gordos no existen) y listo. Puedes complementar eso vistiéndote de Legolas, de la princesa de Zelda, de Peter pan, de maricon y estarás listo para salir a la calle como todo un friki medieval.

Hay expertos cirujanos que se hacen el negocio ayudando a estos seres a trascender a su nuevo estado de perfección física, y la operación es de verdad absurdamente sencilla e indolora, eso sí, sale caro. Pero los elfos, siendo tan sabios y superiores al resto de los pobres mortales, saben que el dinero es un mediocre gesto de materialismo humano, por lo que muchos de ellos prefieren hacerse la operación ellos solitos frente al espejo. Y no es imposible, si tienes cuidado y la trincheta tiene un poco de filo lo más probable es que te quede más o menos bien y logres terminar antes que te desmayes por el desangrado.

Alguien le dijo a este tipo que asi es la mejor forma de conseguir un empleo serio.
 
 Honestamente para mi (por más raro y hasta ridículo que luzcan) no se ven mal, prefiero tratar con gente que tenga orejas puntiagudas a otros con lenguas de víbora, cuernos o cachos de metal unidos en la piel. Cada quien tiene sus gustos.