lunes, 30 de mayo de 2011

Paintball War.

Este es una de esas veces en las que publico una experiencia propia que me resultó muy estimulante, no lo hago muy seguido ni pienso hacerlo pero mencionar esto merece la pena.


                          Sudor, mascaras geniales, campos de batalla y mucha mucha pintura


¡Paintball!… Cuando la gente ve o escucha hablar sobre ese puñado de dementes que se van a predios abandonados o edificios viejos a meterse tiros con marcadores de pintura (el termino rifle o pistola  es algo peliagudo para algunos sensibles así que “marcador” es el nombre oficial) se preguntan cosas como ¿será divertido? ¿Duelen los disparos? ¿Qué pasa si me disparan? ¿Hay protección para las partes delicadas?
Yo jugué mi primera partida hace unos días, y puedo contestar a esas preguntas, desde mi punto de vista claro.

¿Es divertido? Si, lo es, cuando la ronda se da por terminada y todos se reúnen en la zona neutral se podría decir que es la parte más divertida, donde se puede hablar y comentar a cuantos acribillaste o como te acribillaron, pero durante la partida, a no ser que se tenga todo muy claro y se esté curtido en el juego, vivirán momentos tensos de verdad. Imagínense ahí dentro de unos almacenes u otra edificación abandonada y silenciosa. Solos, con arma en mano y escuchando tu propia respiración agitada de tanto correr, y esconderse. Tienes que capturar la bandera del oponente e intentar que no se lleven la de tu equipo, al mismo tiempo de que no te disparen y tratar tú de dispararle a alguien. En ese momento no puedes calcular nada, todo es tan dinámico, espontaneo, que pueden salir de cualquier lado en cualquier momento. Quizás sean más que tu, o quizás sea un amigo que se olvido de hacerse notar, y tu estas por balearlo sin intención. A lo que voy es que la experiencia da una ligera sensación de lo que viviría un combatiente en una guerra real, aunque forma muy superficial, te haces a la idea pero sabes que estás a salvo. La adrenalina fluye y solo puedes fiarte de tus sentidos y la organización de tu equipo.

¿Duelen los disparos? No voy a mentirles. Si que duelen, sobre todo el primer disparo cuando te das cuenta que no son balines de juguete, más bien son unas canicas de superficie dura que se estrellan contra ti a mas de 90 metros por segundo, dejándote hematomas y, si tienes muy mala leche, rompiéndote algún dedo. A mí no me rompieron ninguno pero si me dejaron un pulgar sangrando y una colección de moretones del que estoy orgulloso XD. La buena noticia es que con la adrenalina corriendo por las venas a penas se siente como un golpe, por más que sea a corta distancia. Aunque esa invulnerabilidad se pasa cuando el juego termina y te comienzas a relajar. Ahí te acuerdas del dolor, aunque tampoco hay que ser llorón.

¿Y si te disparan? Te “mueres” y te largas caminando tranquilito y resignado. Game over, y ni intentes hacerte el listo y quedarte a pesar del disparo, porque la gente se da cuanta. Teniendo en cuenta que todo se centra en encontrar objetivos a los que abatir, el que te dispare se acordara si te ve aun jugando, o bien los árbitros lo harán. Y puede que en la siguiente ronda te fusilen jajaja (no es broma).
Si te alcanza una bala no hace falta que grites dramáticamente y caigas al suelo para transformarte en un cadáver imaginario hasta que termine la ronda.  Simplemente gritas ¡Baja! Para informar tu deceso y evitar que te sigan disparando. Luego levantas la mano (o el marcador) y mientras lo haces sales caminando para mostrar que estas fuera.

¿Protección para las partes delicadas? Seeeh, se podría decir que sí. Hay buenas protecciones pero eso depende de en donde juegues. En el lugar al que fui la protección la protección era bastante escasa. Un chaleco desgastado y una máscara desempañarte eran el conjunto. La máscara estaba muy bien, protegía las orejas, ojos, boca y todo el frente de la cabeza, pero desafortunadamente el chaleco no cubría la entre pierna y lo que hay ahí, por lo que viví con un constante recelo ante la posibilidad de un ataque a mis partes nobles, cosa que por suerte no sucedió.  Según lo que dicen es poco probable que te disparen en algún lugar que realmente te hieran, a no ser que estés en el punto de mira de un pelotón entero, ahí si alguna bala podría alcanzar una zona blanda, así que es mejor estar siempre a cubierto y en  lo posible acompañado, aun así aunque tengamos que usar a nuestro aliado de escudo.

Paintball es un juego interesante, intenso, divertido y dinámico. Si tienes ganas de huir un momento de tu monótona y tranquila vida hogareña reúne a algunos amigos y pruébalo, y si no son suficientes vayan igual y únanse a otras personas, siempre hay gente dispuesta a engrosas sus filas o aceptar mas enemigos para alcanzar el fervor de batallas más gloriosas ;)

 Mis compañeros de combate y yo despues de una jornada de frenetica divercion al estilo Comandos. Yo soy el de las mangas verdes, en el medio. ^^

sábado, 28 de mayo de 2011

Cyber-Alma. Capitulo 4


Bueno, y llegamos al capítulo número cuatro. Nuevos personajes, nuevas sorpresas, nuevos misterios y otras cosas interesantes para darle más adrenalina a la historia. Disfruten la lectura. =)
Capitulo cuatro: En las fronteras del descubrimiento

A medida que Kass se metía cada vez más por las entrañas de ese espacio secreto fue dándose cuenta de donde estaba. El lugar era como una sala de maquinas que nada tenían que ver con las salas de maquinas que el conocía. Recordó de pronto la primera vez que desmontó una computadora. La carcasa, los botones y pantalla del exterior estaban echas exclusivamente para sus manos, todo era perfectamente fácil de entender y manipular, pero cuando abrió la maquina se encontró con un mecanismo tan intrincado y elaboradamente construido que no sabia que tocar y que sucedería si lo hacia. Necesitó tiempo para entender a las computadoras tanto por dentro como por fuera, y eso le costó muchas sesiones de ensayo y error. Ahora sentía que estaba pasando por lo mismo, solo que a escala colosal. Era como si acabara de atravesar la carcasa, el cómodo y conocido sector del Bastión donde había residido casi toda su vida, y se estaba internando entre los circuitos y mecanismos que hacían que todo funcionara.
Mientras veía como un puñado de suspensores subían y bajaban casi en silencio Kass se topó con un estrecho puente metálico, cuyo suelo no era mas que unas rejas entretejidas que pendían de largos cables que ascendían hasta perderse en la oscuridad del invisible techo. No le sorprendía que todo ahí estuviera tan pobremente iluminado, después de todo no era una zona para que el anduviera y seguro no habían reemplazado las luces cuando se fueron quemando con el deterioro del tiempo. Cruzando el puente se dio cuenta de que tampoco podía ver lo que había abajo, por lo que no tenia manera de saber si un tropiezo terminaría por hacerlo caer algunos metros, o kilómetros, pero podía sentir como una brisa calida soplaba desde esa penumbra, se sentía agradable, pero era inquietante a la vez.
Terminó de cruzar el puente, y justo después encontró una puerta, pero no era como las compuertas automáticas a las que estaba acostumbrado, sino una puerta ordinaria, con una manija de latón a la derecha. Kass se plantó ante la puerta chapada y esperó, pero esta no se inmutó ni un poco. El joven la miró con recelo sin entender porque no se abría, y le dio unos golpecitos con el dedo. <<quizás este atascada>> pensó. Se agachó y, metiendo la yema de los dedos en el reducido espacio que había entre la puerta y el suelo, empezó a empujar hacia arriba entre gruñidos de esfuerzo, creyendo que era de esas compuertas que se metían por la parte superior del marco. Desistió al rato e intentó moverla por los lados, pero el resultado fue igual. Entonces observó el desconocido artilugio que estaba adosado a la puerta, con las dos manos la estiró hacia él pero no ocurrió nada, lo mismo paso cuando empujó la manija hacia adentro. Finalmente se le ocurrió girarla, y al instante de estuchar el seco sonido del cerrojo corriéndose la puerta se abrió hacia adentro.
Dejando atrás a la puerta Kass entró en una habitación que tenía las mismas dimensiones estrechas que un dormitorio del Bastión, pero en lugar de las pulcras paredes blancas y la cama, la habitación estaba toscamente adornada por cañerías de aspecto viejo y cables eléctricos, algunos pelados. En el centro había un escritorio de madera, que por efecto de la humedad estaba hinchado y cubierto por una fina capa de polvo. Toda la habitación tenía un aspecto sucio y de tonos marrones, como si se estuviera pudriendo.
 Kass se aproximó al escritorio, y a demás de estar intrigado por el extraño material del que estaba hecho, también le llamó la atención el objeto que estaba en medio del escritorio. Era una especie de platillo de color negro, con una lente de vidrio en el centro y un pequeño parlante de un lado.
Entonces del platillo comenzó a sonar un sonido estático. Una luz roja y cegadora se proyectó de él. La luz se atenuó hasta convertirse en un has rojizo que manaba desde la lente de vidrio, y algo dentro de ese haz comenzó a tomar forma.
Y esa forma comenzó a hablar.
- por fin nos encontramos, llevo esperando una temporada a que aparecieras, tenemos mucho que hacer en muy poco tiempo – dijo la figura que todavía se estaba definiendo
Kass no supo que decir, estaba anonadado, sin habla. La cosa que se proyectaba terminó de formarse, y en lugar de la borrosa y distorsionada figura de un principio ahora se presentaba una forma con mucha definición: era un triangulo isósceles invertido de un color rojo muy puro, con dos círculos negros dentro en cuyo interior habían dos puntos blancos, encendidos como chispas. Los círculos estaban mas o menos a la misma altura que estarían los ojos en un rostro, y eran tan grandes que se salían un poco de las líneas diagonales del triangulo.
- que… ¿que eres tu? – alcanzó a preguntar Kass.
- ¿yo? Soy un servidor, que se presenta ante ti en forma de holograma.
- ¿holograma? – preguntó el joven, todavía con cara de bobo.
- una imagen óptica tridimensional. ¿Qué no tienes preguntas más importantes? ¡No me sobra el tiempo! – le farfulló de pronto el holograma. Esa repentina reacción por parte de su interlocutor sacó a Kass de su trence.
- ¿tu eras el responsable de esos ruidos, de esos mensajes?
- para empezar no son ruidos, son sonidos bellos que tu pedazo de materia gris llamado hipocampo todavía retiene con debilidad. Y si, yo soy el responsable.
- ¿y porque los mensajes en Morse y binario?
- por nada en particular, me gusta crear atmósfera de misterio y esas cosas, ¿Qué tal estuvo? – Preguntó con agitación pueril - ¿De verdad que fue misterioso y escalofriante? ¡Soy genial! – dijo en tono presuntuoso. Los dos círculos negros eran como sus ojos, y aunque de una manera simple, estos se movían y cambiaban según el carácter y la manera en la que hablaba.
Al principio Kass tenia una imagen muy diferente del ente discreto y misterioso, o mejor dicho, no tenia ninguna imagen, pero lo ultimo que se esperaba era que resultara ser tan locuaz y excéntrico, incluso parecía ser todavía mas paranoico que Hontley. Eso lo relajó un poco, y le permitió hablar más abiertamente.
- si, de verdad que me tenias intrigado… entonceeees, ¿para que es todo esto, quien eres?
- todas las preguntas serán contestadas a su debido tiempo Kass, solo te di....
- espera, ¿como sabes mi nombre? – le interrumpió.
- ¿Cómo no saberlo? – Le respondió el holograma con otra pregunta – todo en esta parte del Bastión gira en torno a ti.
- ¿esta parte?
- a ver, te lo digo sin vueltas: voy a ayudarte a entender algunas cosas, pero para no acalambrar tu cerebro de mono te lo contare de a poco, y mientras tanto tú me ayudas a mí, ayudarme a ayudarte claro. – hizo una pausa, pero Kass solo asintió, entonces siguió hablando – ¡bien!, como primer dato, este pedacito de cielo es mas grande de lo que crees, tu estas viviendo en el numero uno de los tres “distritos” que componen el Bastión, le llaman “El refugio”. El numero tres seria más o menos donde estamos, el área exterior, las “Zonas industriales”, o como yo la llamo, la zona pudenda. Claro que donde estamos ahora no es más que la frontera, mas allá se extienden laberintos enteros de hierro y roca.
- ¿y que hay en ese segundo distrito, es como el lugar donde vivo?
- no, no es como le lugar donde vives. Es un lugar donde hacen cosas que me tardaría una eternidad en explicarte, y no me quedan más que unos minutos de funcionamiento.
- ¿Qué? ¡No, no te puedes ir tan pronto, tengo demasiadas preguntas! – farfulló Kass apoyándose sobre el escritorio - ¿Por qué Gála no me dijo nada de los distritos?, se supone que ella lo supervisa todo.
- mmh se me ocurren teorías – contestó el holograma en tono pensativo – quizás sea para protegerte, quizás sea porque nunca jamás te dejaría ir allí y el que lo supieras seria irrelevante, o quizás solo porque quiere que estés lo mas desinformado posible sobre las operaciones del segundo distrito.
- pero… -
- ¡suficiente! ¡BZZZZZZZ! – gritó, casi inmediatamente después su voz se distorsionó por alguna clase de estática o algo que sonaba como una falla técnica. La voz y la imagen se normalizaron a los pocos segundos – perdón por eso, a veces me pasa es… como una enfermedad. Mira, vas a tener todas las respuestas del mundo, pero nuestros encuentros tienen que ser secretos, ¡ni se te ocurra decirle a nadie de mi, y menos a tu amiguita omnipresente!
- ¿porque no?
- ella me mataría. Ya se lo que estas pensando, que no es capas y todo eso, pero te aseguro que es capas de muchas cosas. Ahora bien, la próxima vez que nos encontremos será en tu hora de descanso, no te preocupes por los sensores del dormitorio, pero vete a dormir en la D13 ¿entendiste? – Kass asintió con la cabeza – bien muchacho, ahora vete a hacer lo que tengas que hacer antes de que comiencen a buscarte, si sospechan siquiera un poco los escáneres de la instalación pueden ubicarnos en dos segundos.
- entiendo.
El holograma perdió rápidamente el brillo y la definición hasta que la proyección desapareció por completo y solo quedó el silencioso platillo.
Kass volvió por donde había venido y nuevamente salió por la brecha del dormitorio D1. La compuerta de esta se abrió por si sola, y el salió caminando con toda la normalidad que pudo fingir.
Más tarde ese mismo día Kass pasó las siguientes tres horas en un salón, sentado y escuchando a R.A.D., que le estaba explicando meticulosamente el manejo de las subrutinas primarias del generador principal. Mientras el robot colgante ilustraba su lección en una amplia pantalla llena de gráficos y esquemas incomprensibles observó que su alumno no estaba tan atento como se suponía que debía estar. Sabia que Kass añoraba con entender más sobre el generador principal y ahora le estaba transmitiendo algo de ese importante conocimiento, sin embargo la mente del chico parecía estar en otra parte.
- ¿le ocurre algo Kaspar?, veo que está algo distante – dijo el robot mirándolo con su ojo luminiscente.
- estoy pensando en la vez que me contaste sobre las unidades defectuosas y como hacían cosas… extrañas.
- ahh si, son esas inteligencias que a veces resultan corruptas  en algún proceso de transmisión inalámbrica o errores en el hardware. Se lo conté cuanto tenia doce años, ¿porque lo recuerda en este momento?
- es que no me acuerdo que hacían con ellos después.
- bueno, son unidades defectuosas, piensan y actúan de formas impredecibles y pueden incluso ser peligrosas, comprometiendo la instalación o incluso a usted. Por eso la administradora los aísla y los erradica al instante.
- ¿y no hay posibilidad que alguno este libre, andando por ahí?
- nunca se a dado el caso, los registros indican que todos los corruptos tanto físicos como virtuales fueron destruidos poco después de que se detectaron sus fallos. Aunque se sabe que muy de vez en cuando ocurren cosas fuera de lo normal.
- ¿a si? – Kass se mostró repentinamente interesado – ¿que tipo de cosas?
- el año pasado me tocó almacenar una carpeta de datos importada por las inteligencias de almacenaje, en esos datos aparecía un informe que contaba sobre la desaparición de una de las unidades de prueba bípeda de reserva, a los que usted llamas androides. Las sondas buscaron a la unidad perdida pero jamás la encontraron. Dos años antes de eso una escuadra de recolectores captó una serie de ruidos tras los muros de un vertedero de chatarra, se atribuyeron los ruidos a un mal funcionamiento de los carburadores pero no sonaban como tales. Buscando datos de audio… reproduciendo.
Del parlante que tenía R.A.D. escondido en sus carcasas de metal se escuchó una serie de chillidos agudos como agujas que acababan en graves seseos. Eran sonidos espeluznantes y anormales, incluso para una maquina. –
- suenan muy raro, ¿que clase que avería puede hacer ruidos así? - preguntó Kass al terminar la reproducción.
- lo desconozco, si quiere hablar del tema con mas profundidad pregúntele a la administradora. Ahora sigamos donde nos quedamos.
Kass suponía por el holograma y por el echo de que Gála era la administradora que ella debía saber con detalle sobre esos sucesos, pero él no estaba dispuesto a abordar el tema con ella, era mucho mas astuta y perceptiva que los demás, lo suficiente como para darse cuenta si intentaba sondearla con preguntas.
Al terminar su clase Kass puso rumbo a los niveles inferiores donde estaban los talleres, donde pasaba horas arreglando robots o desarmando diferentes artefactos para aprender sus mecanismos. En el camino siguió reflexionando sobre el holograma y que tan enserio debía tomar lo que decía. Era muy probable que se tratara de un corrupto, estaba fuera de los muros de la instalación, escondido. También sufría fallos de distorsión audiovisual y hablaba usando algunas palabras y términos que Kass desconocía. Si era realmente una unidad defectuosa debía contárselo a Gála inmediatamente, pero a pesar de que nunca se había encontrado con una unidad corrupta, Kass sabía que era más que eso. Si fuera algo salido del Bastión ¿entonces porque era un holograma? Jamás había visto uno, a no ser que realmente existiera un “segundo distrito” y esa inteligencia haya salido de ahí. Tampoco podía tomar a la ligera que una unidad de aspecto tan simple haya burlado los sensores del Bastión para reproducir sonidos y mover paredes, parecía improbable que un corrupto fuera capas de tal cosa sin ser detectado.

Al llegar la hora de descanso Kass se dirigió directo a la D13 aunque tuviera otros dormitorios mucho mas cerca. Estaba algo nervioso, esperando que Gála no lo estuviera vigilando por la sospechosa elección de un dormitorio que le quedaba lejos entre todos los demás.
Antes de decidirlo había pensado mucho en lo que quería hacer, primero estaba dudoso, luego se convenció de que no debía ir a la D13, y delatar al posible corrupto al día siguiente para que se encargaran de él. Luego se retractó y pensó que si hacia eso nunca sabría si lo que decía ese holograma era verdad o parte de su programación dañada. Sabía que la curiosidad en ocasiones resultaba peligrosa, mas de una vez cuando era mas pequeño había metido baterías en su boca y tocado enchufes entre otras cosas con malos resultados, pero era algo inevitable, la curiosidad era parte de su naturaleza y a demás se tenia la suficiente confianza como para creer que podía arreglar todo si algo llegase a salir mal.
Después de atravesar cuatro salas de almacenaje, usar tres ascensores, cruzar cinco talleres improvisados y como una docena de pasillos finalmente llegó a la sección donde estaba esperándolo el dormitorio D13
Se quitó el chándal y se vistió con el pijama que estaba sobre la mesita junto a la cama como siempre lo hacia, y se acostó bajo las sabanas, sin ninguna intención por conciliar el sueño. Pasó una hora, y sin querer Kass comenzó a dormirse de a poco. Ya tenia serias dudas sobre lo que estaba haciendo, y si de verdad era buena idea seguirle el juego al holograma parlante. Fue entonces cuando comenzó a escuchar al gorrión. Kass se puso de pie sobre la cama e intentó adivinar su procedencia, en esta ocasión venia de un punto especifico. Caminó hasta la otra pared y escuchó el canto saliendo desde algún punto al otro lado de la pared, justo después las losas que estaban en una esquina se hundieron, dejando al descubierto un pasadizo donde manaba la luz roja de emergencias y una escalera conectaba el agujero con un piso a unos metros mas abajo. Al bajar por la escalera no tuvo que recorrer mucha distancia para encontrarse con el holograma, este lo estaba esperando justo ahí, sobre un barril de residuos.
- te enseñaron a ser puntual, eso esta muy bien -
Kass no le contestó, había bajado de la escalera pero todavía la sostenía con una mano en caso de una rápida huida.
- hoy voy a tener un poco mas de tiempo para que interactuemos, aun así no tenemos demasiado tiempo – el holograma se calló de pronto y entrecerró los ojos, notando la mudez y el inexpresivo rostro del joven que todavía no soltaba su vía de escape.
- ¿ocurre algo chico?
- no se si deba confiar en ti – le dijo Kass abiertamente, y se aferró un poco mas al travesaño.
- ahh ya veo… ¿crees que soy algún autómata chiflado de esos que salen mal de fabrica no?
- lo sospecho.
- déjame decirte que mi funcionamiento es perrrrrperperperperperfectamente normal… ehem. A demás no hay registros de corruptos sueltos ¿cierto? – Kass negó con la cabeza como respuesta – son implacables con los defectuosos, y los felicito por eso, yo solo soy diferente, no tengo datos corruptos, mis ceros y unos están en buen estado… mmh no te veo muy convencido.
- quizás sea mejor que suba de nuevo – dijo Kass en tono rígido, esperando que el holograma hiciera algo mas para demostrar que decía la verdad.
- ¡bueno bueno no te vayas! Quieres mas información, ya lo se. Te daré más información, pero deja esa escalera – en ese momento el agujero por donde había entrado se cerró de un golpe, y la escalera se desengancho y hundió en una abertura del suelo hasta desaparecer. Kass le lanzó una mirada inquisitiva.
- mi nombre es Escape – dijo el holograma en tono serio.
- ¿Escape? –
- si, soy una inteligencia artificial de clase U.P-9 capacitado para evolucionar independientemente y con la interacción de otros seres. Ahora vas a llevarme contigo hasta la puerta que esta al fondo, ahí hay alguien mas que te quiero presentar.
La seriedad que mostró el holograma en ese momento hizo que Kass se pusiera alerta, parecía que toda su jovialidad y excentricismo se había esfumado. Decidió hacerle caso, y levantando el platillo del barril se lo llevó hasta una puerta chapada que estaba al final del penumbroso espacio lleno de cañerías y cables.
Al abrir la puerta una luz amarillenta sobre el marco de esta se encendió e inundo la habitación.

miércoles, 18 de mayo de 2011

¡Casa a prueba de Zombies!

No me digan que ninguno de ustedes se imaginó nunca en una situación de apocalipsis Zombie y se puso a pensar en diferentes estrategias de cómo fortificar la casa y como evitar que los muertos vivientes los destripen. Hay gente que se lo toma más en serio, y hasta conozco a algunos que juran por su santísima madre que el alzamiento de estos merodeadores caníbales es solo cuestión de tiempo. Algunos se preparan para prevenir e instruir a la gente con  manuales de supervivencia, libros y guías útiles. Otros, nos ofrecen la alternativa de conseguirnos una autentica fortaleza anti-zombies de aspecto moderno e impenetrable. La casa a prueba de Zombies es una realidad, señoras y señores.
                                                                                  ¡Que vengan, que aqui los espero!
No es ninguna broma, la condenada puede transformarse de una singular casa cuadriforme a un macizo bunker de concreto, una caja inaccesible, al menos para los torpes intentos de seres sin mente y en descomposición. Esta amuralladla, ¡y hasta tiene un puente levadizo!
                                                                                      Cereeeeebruuuoooshh <(ºoº<)
Y meditando un poco sobre el asunto, ¿ustedes creen que lleguen? Quien dice que por ahí no hay algo así como una corporación Umbrella o por lo menos alguna empresa farmacéutica con ética dudosa. Las teorías van desde el virus hecho por los militares hasta organismos celulares o esporas creadas por la madre naturaliza. En lo personal solo agrego lo siguiente: ¿acaso importa? Si llegan, llegan. Y si solamente es producto de la imaginación y el aburrimiento colectivo, pues bien también.
Seguro que matar Zombies es tan divertido en la vida real como en los juegos, aunque eso solo podemos suponerlo XD
Fuente y mas fotitos de la casa.
http://all-that-is-interesting.com/post/4956385434/the-first-zombie-proof-house

sábado, 14 de mayo de 2011

Cyber-Alma. Capitulo 3

¡Por fin un nuevo capitulo!
Este no es tan largo, por suerte. x)



Capitulo tres: Ruptura de protocolos

Los siguientes tres días transcurrieron normalmente para Kass, que prefirió no decir nada sobre el mensaje Morse, sentía que ese asunto era algo personalmente suyo y que ni siquiera Gála tenía porque intervenir. De cierta manera se sentía emocionado e intrigado por lo ocurrido, era tan poco habitual e inexplicable que le dejaba un sabor a descubrimiento que jamás había sentido, y no quería que nadie se lo echara a perder.
En los días que siguieron Kass continuó su vida normalmente, ejercitándose con Hontley y atravesando pistas de obstáculos diversas bajo la supervisión de este y de Gála. Siguió estudiando para entender mejor el mundo complejo y cibernético que le rodeaba y que en algún momento podría mantener y cuidar con sus propias manos, y siguió entreteniéndose con cualquier cosa que le pareciera divertida o interesante a pesar de que no estuvieran diseñadas para su entretenimiento.
Hasta que por fin llegó el día de su décimo quinto cumpleaños, que por alguna razón, pensó Kass, solo estaba un día antes de esa cita programada con el misterio en la habitación D1

Kass se despertó de muy buen humor ese día, le parecía como si todo lo bueno le llegara de una sola vez. Se levantó de la cama, y al terminar de cambiarse salió del dormitorio que se marcaba como “D18”. Entró por una compuerta que estaba justo en frente, donde estaba el baño. En ese baño, como en todos los demás de la instalación, ya estaba esperándolo una pequeña botella de plástico sin etiqueta llena de enjuague bucal para que higienizara su boca, un lavamanos con jabón y alcohol en gel, una ducha y un inodoro. Lo único que hacia que ese baño fuese diferente a un baño de hogar (a demás de que no tenia adorno alguno) era la ausencia de espejo, tanto en ese como en todos los demás. Y no se limitaba a los baños, en todo el Bastión no existía nada que siquiera pudiera reflejar algo, cada cristal, vidrio y superficie metálica bien pulida de alguna forma estaba cubierta con alguna lamina o algo que no dejaba que ninguna imagen se refleje, solo la luz, y aun así los cristales eran igual de transparentes y los metales bien pulidos igual de relucientes, y por mas extraño que parecía, a Kass nunca se le había ocurrido preguntar, y no parecía importarle el nunca haber visto su propio rostro.
Al salir de baño entró por otra compuerta que lo condujo a un corredor mucho más pequeño que los altísimos pasillos blancos.
Líneas de luces metidas tanto en las esquinas del techo como de la pared surcaban el corredor, que tenía forma hexagonal y como mucho llegaba a los dos metros de altura. Dobló por una esquina y luego volvió a doblar a la derecha donde se encontró con un par de recolectores peleándose por un pedazo de alambre de cobre que alguno de los dos había cambiado del panel eléctrico en la pared de ese tramo de pasillo. Llegó hasta el final del tramo y la compuerta se abrió a la mitad para dejarlo pasar.
- ¡SORPRESA! – le gritó enérgicamente Hontley abriendo los brazos para acompañar su exclamación. Se apareció de repente a un lado de la compuerta justo cuando Kass la atravesaba, y como el robot tenia activado el alto parlante el chico se llevó una sorpresa infartante antes de pegar un chillido y saltar hacia el lado opuesto, donde fue atrapado por cero-uno, que venia acompañado de su hermano idéntico y una multitud de otros robots.
- Eeh ¿lo hice bien? – preguntó Hontley mirando a una de las cámaras de Gála.
- Su corazón no se detuvo, creo que si – concedió la I.A – ¡feliz cumpleaños Kass! – lo felicitó simpáticamente.
Las voces de otros entes virtuales salieron de las paredes así como otros robots se le acercaron rodando o desplazándose sobre carriles para felicitarlo calidamente. Kass a penas podía creerlo.
- ¿Pero que es esto? – preguntó con un notable gesto de impresión en la cara y una sonrisa de oreja a oreja.
- Es como lo hacían ahí arriba – comenzó a explicarle Hontley, con todo el alboroto estaba todavía mas frenético y altisonante que de costumbre – algo que llamaban tradiciones, o algo por el estilo. La tradición del cumpleaños era darle una sorpresa al cumpleañero cuando este llegara – farfulló.
- Woow, eso no lo sabia – admitió Kass, la única tradición de su cumpleaños que tenia hasta el momento era que le cambiaban la composición proteínica de la comida, y el únicos motivos por el cual era bueno cumplir años era que le enseñarían cosas nuevas y mas importantes sobre el Bastión
- Bueno abran paso, dejen que vea su regalo vamos circulen circulen – apremió Hontley haciendo a un lado al montón de robots,  y ahuyentando a los recolectores que se habían congregado mas por la idea de que entre tanta concurrencia se produjeran residuos para recolectar que por acordarse del evento.
Kass fue hasta la mesa del comedor (que junto a la silla eran los únicos muebles que habían) donde lo esperaba su regalo. Sobre la mesa y sobre un plato de vidrio se encontraba un pastel de dos pisos. Su textura era extrañamente grumosa y de un color entre gris tostado y blancuzco que le daba un aspecto poco apetitoso para alguien que estuviera acostumbrado a los postres coloridos. Arriba del pastel, donde se suponía que iban las velas, se hallaba un largo bombillo que emitía una resplandeciente luz amarilla, y a un lado del pastel podían verse los cables saliendo y conectándose a una pequeña batería de color negro.
- Se parece a la compota de siempre pero solidificada… y con un foco – comentó Kass sonriendo abiertamente.
- Se vera como la de siempre pero esta tiene un sabor muy especial – aseguró Gála acercando la cámara por el carril metido en la pared del comedor.
Kass se sentó en la silla delante de su pastel y levantando el tenedor que estaba a un lado lo hincó en su regalo, arrancándole un trozo y llevándoselo a la boca. Masticó meticulosamente mientras todos los ojos cibernéticos de todos los tamaños y colores apuntaban a el, esperando la reacción.
- Es dulce, ¡me encanta! – exclamó en un sobresalto, y los robots clamaron la aprobación con chillidos y chirridos mecánicos que sonaban alegres, aunque ninguno había contribuido realmente con la preparación del pastel, y sus sonidos de alegría eran casi tan horribles como un pelotón de manos con uñas largas arañando todas a la vez una docena de pizarras, pero ese era un sonido calido y familiar para Kass.

Pasado un rato la celebración se hallaba en su apogeo. No había música, ni animadores ni show de luces en el espacioso comedor, pero el acontecimiento era algo tan fuera de lo normal que merecía su propio lugar en la historia del Bastión. Era la primera vez que tantas unidades de tantas funciones diferentes se reunían en un mismo lugar e interactuaban entre ellos en sus diferentes lenguajes técnicos, pasándose conocimientos tanto se software como de hardware y comentando sobre las funciones que desempeñaban cada uno. La línea que separaba las inteligencias básicas de las superiores se había desvanecido momentáneamente, así como las diferencias entre los virtuales y los físicos, que aunque jamás existió nada parecido a la discriminación nunca ningún autómata había considerado necesaria la convivencia directa y prescindible con otro que fuese de estado y propósito diferente, salvo por Gála.
- Se que todo esto fue idea tuya – dijo Kass a la cámara de Gála.
- ¿De quien mas sino?, ya vez que soy toda una revolucionaria – se elogió a si misma. Por el tono de su voz y la simple expresión de la lente se notaba que estaba muy contenta.
- ¿y desde cuando andas con estas ocurrencias?
- tengo algunos datos sin importancia dispersos en mi memoria, me pareció oportuno usar el dato de la fiesta para esta ocasión ya que nunca habíamos celebrado tu crecimiento.
De pronto Kass puso rumbo a la mesa a paso veloz, Gála lo miró extrañada mientras el volvía con la silla y acomodaba en el suelo. A continuación se subió sobre la silla y le estrecho un afectuoso abrazo a la cámara.
- gracias, Gála – dijo Kass con ternura. Los parpados mecánicos de la cámara de Gála se abrieron del todo, y luego se entrecerraron en un gesto de enternecimiento.
- por nada Kass – respondió ella con la misma suavidad de su realista voz sintética, y en el fondo de sus intrincados procesos de reproducción artificial de emociones se sintió un poco frustrada por no poder corresponderle el abrazo.
Pasada una hora las unidades fueron regresando a sus respectivas áreas para continuar con sus asignaturas rutinarias. A si mismo, para Hontley la singularidad del día había llegado a su fin y era hora de que todo volviera a la mecánica normalidad. Ya tenía un par de pistas de obstáculos preparadas y una ardua ejercitación para su sujeto.
Sin embargo se quedó estupefacto cuando Kass decidió no hacer la prueba para aprovechar al máximo lo que quedaba de su día de celebración, y se sorprendió todavía más cuando la propia Gála, que era la mismísima administradora del Bastión, apoyó la desatención del joven.
Una cosa era hacer una pequeña discrepancia en los horarios de rutina, pero contradecirlas completamente era algo que Hontley a penas podía procesar. La situación ya estaba pasando de atípica a caótica, razonó el robot, pero por mas que protestara el no podía discutirle al residente del refugio y a la unidad de inteligencia a cargo, simplemente estaban muy por encima de él. Así que en lugar de insistir con el programa de ejercitación se limitó a seguir la corriente, y observar.

Kass tenía desde hace mucho varias ideas que siempre había soñado poner en práctica, y ahora que tenia la autorización podía llevarlas a cabo para pasar el resto del día con los androides gemelos cero-uno y cero-dos, que se quedaron con el porque eran los únicos quienes no tenían prioridades inmediatas, a demás del propio Hontley quien había sido despojado de su prioridad.
Para dar comienzo con la lista de Kass, el y los demás se agenciaron de un transporte cada uno en tanto Gála se aseguraba de ordenar a las unidades de una sección entera de los carriles que despejaran el camino. Una vez que el tramo quedó despejado dieron comienzo una frenética carrera usando esas cajas de carga colgantes como autos de formula uno, que aunque no podían alcanzar velocidades tan altas como los autos de carrera, las curvas abruptas mas los altibajos de los carriles y agregándole a eso el hecho de que estaban suspendidos a casi veinte metros de altura la volvía una carrera vertiginosa. Las primeras dos carreras fueron para cero-dos que había avasallado a la competencia por una distancia considerable, el vencedor de la tercera ronda fue Kass, y por ultimo fue Hontley, que aunque por muy poco, logró vencer en la recta final. El robot tuvo que admitir que lo había disfrutado, y le inquietaba un poco lo mucho que parecía invadirlo el hambre de velocidad.
Para el siguiente juego Kass recurrió a lo que quedó de su incoloro pastel de cumpleaños, seguido de eso Gála reunió a una impresionante cantidad de recolectores, y desde el entrepiso de un almacén de cubos de manutención, que estaban amontonados como montañas de cuadrados de gelatina, Kass y los otros se sentaron a arrojar pedacitos de pastel a al horda de robots mas abajo, que se lanzaban sobre los desperdicios como un cardumen de pirañas, encimándose unos sobre los otros y gritándose entre ellos con sus agudísimos chillidos de maquina de la misma manera que lo harían una manada de bestias salvajes y primitivas. Enloquecer a los recolectores tuvo su precio cuando, accidentalmente, Hontley arrojó un trocito que cayo sobre un cubo de manutención solitario. Con el frenesí en el que se encontraban  los recolectores no contemplaron miramientos al abalanzase sobre el cubo de gel y despedazarlo con sus tenazas hasta hacerlo desaparecer.
Los juegos continuaron todo el día, y al final, cerca de la hora de descanso, pasaron los últimos momentos de la celebración en el puente pistón, admirando las destellantes luces blancas, azules, verdes y rojas surcando la oscuridad, imbuidos por el incesante sonido de los pistones mas abajo, Kass no podía pedir nada mas de ese día tan maravilloso, y aunque ya se estaba acabando, sabia que lo había disfrutado al máximo. Se recostó en se suelo de vidrio del puente, y cerrando los ojos se sumió en la relajación.

Al día siguiente Kass se levantó mas temprano de lo habitual, luego de cambiarse y asearse fue derecho hasta el comedor más cercano para desayunar algo que parecía engrudo con mucho agua. Como era costumbre pasaba las primeras horas en alguna computadora, leyendo textos sobre diferentes temas de interés, marcando lo mas importante y escribiendo en otra ventana sus propios apuntes. Pero hoy en particular estaba demasiado distraído por lo de la habitación D1, así que dejó su lectura pendiente y salió en busca de algún transporte que pudiera llevarlo.
El lugar al que se dirigía estaba en uno de los rincones más apartados del Bastión, solo un par de pasillos conectaban a esa área con el resto de las instalaciones y Kass solamente había caminado por ahí una vez en su vida, cuando decidió explorar esa sección para ver que había ahí. La mayoría de los espacios de esa área eran usadas para guardar a los robots constructores: enormes autómatas de inteligencia básica que en los primeros tiempos sirvieron para mover maquinarias pesadas, tirar algunos muros y construirlos, entre otras cosas. En la actualidad los constructores eran virtuales y la infraestructura estaba actualizada de tal forma que la mayoría las paredes, suelos y techos podían moverse gracias a los complejos mecanismos que había detrás, y que eran operados por estas inteligencias. Estos mismos constructores eran también los que armaban las pistas de prueba que Hontley diseñaba para que, posteriormente, Kass las recorriera.
Finalmente un transporte apareció y Kass lo llamó para que lo recogiera.
Luego de veinte minutos sobre el transporte, llegó por fin a la sección remota. Ni bien la caja de carga alcanzó el suelo el joven se bajó a paso veloz, imbuido por la ansiedad y la intriga. Miró una por una todas las compuertas que se encontraba, recorrió diversos pasillos y buscó en diferentes pisos en busca de la D1. Había algo en ese lugar que se sentía diferente, era como si estuviera olvidado, los carriles superiores estaban vacíos y reinaba un silencio anormal.
Kass se estaba impacientando, cuando al doblar en una esquina lo vio. Estaba al final del pasillo, al fondo, y era la única compuerta de ese tramo. Se dirigió hacia allí caminando cada vez mas rápido, comenzó a trotar, y terminó corriendo a toda prisa hasta legar ante la compuerta donde mostraba la letra D y el numero sobre el marco. La entrada tardó un poco, como si se resistiera, pero terminó por abrirse para dejarlo pasar. Dentro se hallaba una oscuridad tan pura que parecía palpable.
Kass entró con cautela y la puerta se cerró a sus espaldas. Tanteó en la pared para buscar el botón que encendía las luces, pero sus dedos no encontraron más que la fría pared de metal. Ya un poco nervioso se puso a buscar ese botón deslizando ambas manos por la pared, totalmente ciego. Entonces una luz azul pálido apareció a sus espaldas. Al darse la vuelta vio una pantalla de computadora en la pared, que mostraba líneas enteras de ceros y unos que parecían acomodados al azar, pero Kass entendía perfectamente su significado.
- primero código Morse – dijo hablando para el mismo frente a la pantalla, que lo bañaba en su etéreo resplandor – y ahora binario. ¿De que se trata todo esto?
Kass sabía código binario y pudo leer la parrafada de ceros y unos a la perfección. A pesar de que eran montones de dígitos el mensaje era breve, decía: << Nadie puede amar sus cadenas, aunque sean de oro puro. >>.
Debajo del mensaje había dos alternativas de selección, la primera era un rectángulo con la palabra “SI” en el interior, y la segunda era lo mismo pero con la palabra “NO”.
Kass vio que el teclado bidimensional ya estaba desplegado, y lo que entendió era que “eso” quería una respuesta por su parte. Aunque no comprendía el verdadero significado del mensaje la curiosidad de Kass le animó a que optara por el “SI”, el si de “si, quiero saber que pasa después”. Miró a los lados y luego volvió a leer el mensaje, pero eso no le reveló nada, solo le quedaba presionar la tecla “Y” y observar. Y así lo hizo.
Ni bien pulso la tecla en la lámina de vidrio la pantalla se apagó dejando que Kass fuera envuelto por la penumbra.
La respiración del joven se volvió mas agitada, mezcla de la creciente ansiedad y temor a lo desconocido. Todo era frío y oscuro a su alrededor, ni siquiera podía oír el constante murmullo tecnológico detrás de las paredes, era como si todo se hubiera apagado a su alrededor. Se comenzó a sentir cada vez más indefenso, a merced de un ente tan misterioso como discreto.
Pasaron los segundos y nada ocurría, no quería reconocer ante el mismo que estaba entrando en pánico, el silencio era sobrecogedor, tanto que podía escuchar el latido de su propio corazón y su acelerada respiración nasal. Instintivamente retrocedió hasta la puerta del dormitorio, pero esta no se abrió cuando se le acercó, parecía haberse atascado del todo, o bien, algo ahí no quería que el saliera. Kass estaba a punto de pedir auxilio a gritos, cuando sin previo aviso dos encendidas líneas rojas comenzaron a subir por la pared desde el suelo hasta que en un punto doblaron las dos al mismo tiempo y se encontraron una con la otra, formando un perfecto cuadrado de casi dos metros en el espacio donde estaba la computadora. La aterradora luz roja comenzó a ganar grosor y un silbido neumático acompañado de una nube de vapor gris emergió de entre las líneas chispeantes. Si Kass hubiera tenido conocimientos religiosos hubiera creído que la puerta al infierno se estaba abriendo ante el.
Entonces, la sección entera de la pared dentro del cuadrado rojo se levantó soltando un sonoro chirrido metálico, metiéndose hacia arriba por un espacio en el techo. Lo que quedó expuesto fue un bombillo rojo como de las luces de emergencia, colocado sobre una pared forrada de metal de aspecto áspero y moteado de oxido. 
Kass observó que había un espacio de un metro entre el la abertura y la nueva pared, al acercarse vio a ambos lados del espacio. El lado de la izquierda estaba bloqueado de arriba a bajo por un enrejado de barras de metal entrelazadas, pero el de la derecha tenia toda la forma de un pasillo transitable. Si, un pasillo claustrofóbico, oscuro y silencioso. Más adelante se podía ver un tenue fulgor rojizo, que debía ser otra luz de emergencia. Dejando sus dudas a un lado, Kass volvió a envalentonarse con el hambre del descubrimiento. Se metió en el espacio y desapareció en la oscuridad.

domingo, 8 de mayo de 2011

Hontley. By: Darkgred.

Este es un dibujo de Hontley segun mi camarada Darkgred, el cual escribe y tambien dibuja (que envidia me dan esos que pueden ilustrar sus propias historias, yo a penas se dibujar mas que palitos xd. falta de dedicacion, supongo)
Al dibujo le falta un poco de coloreado, y esto es asi porque el camarada ( le encanta decir "camarada" a sus amigos, por eso se lo devuelvo xP) no tiene suficiente tiempo y se termina colgando con sus estudios, dejando muchos trabajos a medias o en bosquejos x)
Aqui el fantastico dibujo:
Gracias de nuevo por el dibujo camarada, nos vemos uno de estos días camarada ¿te parece camarada? No olvides mandare saludos a los demás camaradas, camarada. XD

sábado, 7 de mayo de 2011

De vuelta a la vida.

¡Bueno!, supongo que como este lugar quedó muerto por ya no me acuerdo cuanto tiempo, quizás nadie se pase por aquí para ver que el letargo ya terminó. El problema que tenía era muy simple: falta de Internet.
Eso, y el desagrado absoluto que me da estar en un cyber, así que me la tuve que bancar y esperar al día profético en que los grandísimos señores del servicio técnico regresaran para que, con sus poderes y conocimientos sobre humanos, le devolvieran la tan necesitada conexión a esta simple alma mortal.

Como sea, ahora que tengo Internet voy a quitarle el polvo al Blog, seguir subiendo capítulos de Cyber-Alma, algunos videos quizás, artículos sin sentido... ese tipo de cosas que uno se toma el tiempo de hacer un domingo por la tarde. ^^

miércoles, 16 de febrero de 2011

Cyber-Alma. Capitulo dos

Grrh, Esta vez no encontré ningun punto adecuado del capitulo para cortarlo T_T
No me queda otra mas que poner la parrafada entera. Supongo que al que le guste lo leera de todos modos.
Aun y asi la trama se va intensificando y aparecen mas personajes, y misterios. n_n

Capitulo dos: Evocación de un mundo

- Ahh Kaspar, llegaste cuatro minutos antes, ¡así me gusta! – le felicitó Hontley. Al igual que las cámaras de Gála, el robot también tenia dos pares de antenas como alambres a los lados de la cabeza que se movían al compás de las expresiones. Kass asintió y pasó a saludas a los otros dos robots. Eran humanoides blancuzcos sin rostro, y uno de ellos era el que lo había perseguido por el largo pasillo durante la pista de prueba.
- Hola cero-uno, cero-dos – le pasó la mano amigablemente a uno y luego a otro, que la estrecharon con fuerza. La anatomía de los androides era muy similar a la de un hombre en cuanto al volumen y figura, y sus articulaciones más visibles, como la cadera, los codos o el cuello estaban compuestos por alguna clase de material elástico y fibroso, muy similar a músculo, pero de color negro brillante y de aspecto resistente a pesar de su flexibilidad. Eran exactamente iguales, y de no ser por los números que traían grabados en el pectoral izquierdo (y que también les daban sus sencillos nombres) Kass no sabría como diferenciarlos.
- Eh cero-dos, bastante lento por tu parte ¿no?, parece que vas a necesitar otro ajuste motriz para la siguiente pista – comentó Kass socarronamente mientras se descalzaba para subir a la colchoneta. Cero-dos le contestó ladeando la cabeza vigorosamente, como tomándose a broma el comentario. Los androides podían comunicarse con Kass vía C.E.I o con movimientos, pero no estaban hechos para hablar, eran similares a muñecos de prueba con cerebros cibernéticos.
- Bueno, vamos a empezar – anunció Hontley
- Estamos practicando bastante desde hace un tiempo, y las pistas también son mas largas. A veces no entiendo la razón de todas estas pruebas – dijo Kass distraídamente a la vez que se ponía a elongar.
- Es todo para tu beneficio – le confirmó Hontley, que se desplazó rodando hasta salir del cuadrilátero – con pruebas físicas y mentales sabemos que necesitas para que todo tu ser este en buen funcionamiento. A demás piensa un momento en el bastión – dijo extendiendo a los lados sus mecánicos brazos para señalar la inmensa estructura – el bastión es como tu cuerpo. Se mantiene en movimiento constante, se desarrolla, progresa. Si no hiciera todo eso, se deterioraría poco a poco, el oxido y la corrección masticarían sus cimientos, y tarde o temprano colapsaría por su propio peso… ¡a demás es divertido verte en acción, sobre todo porque yo diagramo las pistas!
- ¿Quieres decir que si no hago nada simplemente me colapso?
- Sería interesante comprobar eso algún día… ya puedo imaginármelo – Hontley asumió una postura meditabunda, frotándose la parte mas baja de la semicircular cabeza con las garras mecánicas como si se estuviera frotando la barbilla – podrías quedarte sentado durante algunas semanas solo comiendo y durmiendo. Claro, no podemos detener tus funciones vitales pero seria interesante ver como reacciona tu cuerpo a la inactividad total.
A Kass la idea de quedarse sin hacer nada le sonó todavía más difícil y desagradable que hacer mucho más de lo que ya hacia. Desde los seis años de edad Hontley se había convertido para el en una suerte de entrenador y, como es de esperarse en una maquina, no conocía el termino vacaciones. Durante años, todos los días, sometió al joven a diversos tipos de pruebas físicas con el mismo rigor y constancia que se le exige a un motor, dejándole descansar solo lo necesario para recuperar fuerzas y aumentando la dificultad de las pruebas según la masa corporal y experiencia que ganaba con el tiempo. Con los ininterrumpidos años de ejercicios como pistas de obstáculos, rutinas de gimnasio y sobre todo las prácticas con los androides Kass no desarrolló gran masa muscular, debido seguramente a una básica y no del todo normal alimentación, sin embargo su fuerza, reflejos, velocidad y todos sus sentidos habían incrementado de forma tal que podía superar casi cualquier prueba de Hontley echa para destinar al fracaso al mas apto de los humanos.
Kass se quedó en un extremo de la delgada colchoneta mientras sus dos contrincantes se separaban uno del otro, cada uno a un extremo distinto, y se le acercaban con las piernas semiflexionadas, los puños al frente, en guardia. Al igual que ellos Kass asumió una postura digna de un luchador de artes marciales y se quedó en el sitio, esperándolos.
Cero-uno fue el primero en arremeter; acercándose con repentina rapidez lanzó un puñetazo que Kass logró evadir sin dificultad. Casi al instante el androide utilizo el otro brazo para intentar conectar un gancho al estomago, pero el joven lo detuvo igual de rápido, interponiendo sus dos puños entrecruzados. Al detener ese golpe abrió sus manos para sujétale la muñeca, y acto seguido maniobró un complejo movimiento que terminó por doblar el brazo de su contrincante y sacarlo de balance. Aprovechando la inmovilidad de su oponente Kass se puso a sus espaldas todavía torciéndole el brazo y efectuó un contundente golpe con el talón por detrás de la rodilla del robot, que solo se inclinó un poco, y ejerciendo más fuerza lo mando al suelo.
Cero-dos se sumó al combate, entrando en estampida con una rápida sucesión de golpes dirigidos al pecho, Kass se alejó de cero-uno y retrocedió desviando con los antebrazos los incesantes ataques. De repente, el joven desapareció de la vista del androide, a este solo le tomó un instante ver que se había agachado muy rápido, pero para entonces Kass ya estaba lanzándole una barrida desde su postura agachada. Su pie se enganchó con el del robot y lo sacó de balance, Kass mandó otra contundente patada más alta desde el suelo, directo a donde deberían estar los abdominales, y cero-dos cayó sobre la colchoneta. Aprovechando el impulso de la caída de espaldas, cero-dos dio una rápida vuelta carnero y volvió a ponerse en pie, cero-uno ya estaba de vuelta y a espaldas de Kass. El joven se preparó para recibir un ataque doble, y así ocurrió; ambos androides se lanzaron al mismo tiempo, lanzando patadas y golpes bestiales, como en una película de ninjas. A Kass le costó mucho trabajo detener los ágiles ataques, y algunos lo alcanzaban con dolorosos resultados. En un momento no pudo ver el golpe de cero-uno que fue directo a sus costillas e impactó con fuerza. Intentando ignorar el dolor Kass avistó un punto ciego en la defensa de cero-dos, y aprovechó para conectarle un contundente golpe a la superficie limpia de su cabeza donde debería haber un rostro.
Cero-dos retrocedió lo suficiente como para que pudiera ocuparse de repeler al otro. Cero-uno intentó una patada lateral, pero Kass la vio venir y detuvo el ataque con ambas manos antes de que lo alcanzara. Sosteniéndole la pierna Kass comenzó a girar sobre su propio eje, cero-uno no duro mucho brincando sobre su pie libre y finalmente se precipitó a la colchoneta. Solo por diversión el joven siguió girando y arrastrando al androide con él hasta que por impulso logró levantarlo del suelo entre frenéticas vueltas de trompo, el androide no podía hacer nada para detenerlo. Cuando Kass advirtió que cero-dos regresaba, calculó el momento preciso, y solo entonces liberó el tobillo de cero-uno, mandándolo contra su hermano y haciendo que ambos se desparramaran sobre la colchoneta.
Entonces escucharon un agudo pitido salido de Hontley, y los tres se detuvieron.
- Ahh excelente, ¡excelente! – Se regocijó el robot acercándose a Kass – sabia que las emociones al final no vencerían a la fortaleza física – exclamó en tono triunfante, arqueando los mecánicos brazos hacia arriba como si estuviera sacando músculos – una pista de obstáculos mas una ronda de práctica casi seguidas, espero que te mantengas así los siguientes ciento veinte minutos. Ahora vamos a las maquinas de ejercitación.
Kass saludó a sus compañeros de práctica pasándoles la mano y dándoles palmaditas en el hombro como lo acostumbrado cada vez que terminan con una ronda.

Del cuadrilátero pasó a las maquinas de ejercicio, donde realizó varias series de ejercicios abdominales y pectorales bajo la atenta supervisión de su entrenador, que anotaba en su memoria cada altibajo de su rendimiento. Después, una segunda ronda de practica, ahora con el objetivo adicional de enviar a al oponente fuera el cuadrilátero. Luego pasaron a lo que Hontley llamaba “el lanzadero”, la zona del gimnasio donde se situaba el ejercicio era similar a un paredón de fusilamiento, solo que en lugar de un pelotón armado con rifles había una hilera de torretas que no eran muy diferentes a lanza pelotas de tenis. La única regla que tenia que cumplirse era evitar las pelotas lanzadas por las maquinas que Hontley controlaba por medio señales enviadas desde sus antenas. Los primeros minutos generalmente eran fáciles para Kass, pero la cosa no terminaba hasta que fuese alcanzado por una pelota, y Hontley era lo bastante obstinado como para seguir disparándole por días, y como si no fuera poco podía hacer que las torretas se movieran sobre sus ejes y hacer que disparen pelotas con cargas estáticas con suficiente voltaje para producir una buena sacudida al contacto.
Para concluir terminaron con una tercera ronda con los androides, en la que Kass tuvo que usar muñequeras y tobilleras rellenas de plomo.
Al cabo de dos horas, la sesión del día llegaba a su fin. Kass estaba golpeado, sobre exigido físicamente y ligeramente electrocutado, pero eso no era nada nuevo para él, a demás se recuperaba rapidísimo y para mañana estaría como nuevo para repetir la sesión con ejercicios diferentes si el robot entrenador así lo quería.

Tras dejar el gimnasio, fue por el camino de la izquierda y avanzó por el pasillo hasta salir a un espacio considerablemente alto pero no igual de ancho, cubierto por enormes losas de hormigón y surcado por cilíndricas columnas de metal plateado. Al a penas llegar, vio a un lado como de los carriles superiores del techo un transporte había descendido y una fila de recolectores subía ordenadamente. El transporte era una espaciosa caja de carga de paredes enrejadas, sin techo, y con un ojo mecánico en la parte posterior donde se levantaba un cubo de metal alargado lleno de cables entrelazados en la base, y una larga y robusta extremidad plegable que lo conectaba firmemente a la red de carriles. El ojo del transporte se fijó en Kass cuando este llegó y le preguntó si podía llevarlo. La maquina emitió un vibrante chirrido como respuesta que el joven entendió como afirmativa, y asiéndose lugar entre los recolectores subió y se sentó en el sólido suelo de la caja de carga. Las articulaciones mecánicas del transporte se plegaron una sobre la otra, y este comenzó a ascender hasta quedar justo por debajo del carril, una vez ahí reemprendió su viaje.
Sentado al fondo de la caja Kass miró al robot mas cercano de los que estaban a su alrededor. El recolector  se parecía a primera vista a una versión un poco más pequeña y sencilla de Hontley. Era de forma rectangular, de casi un metro de longitud y la mitad de eso en alto y ancho. En la parte superior de adelante le nacía un cuello cubierto en un tubo de goma negro que acababa en una ojo ovalado y a los lados dos extremidades también enfundadas en goma que terminaban en extrañas palas mecánicas opuestas como las tenazas de un cangrejo.
Kass tocó con el dedo la carcasa gris mate del recolector y este volvió su ojo al instante. El joven lo saludó, lo que tras unos segundos la maquina le respondió con un sonido que era similar a un chirrido y un silbido mezclados. La inteligencia de los recolectores era una de las más básicas, eran quizás un poco más listos que un perro bien amaestrado y no podían hacer muchas destrezas salvo aquello para lo que eran fabricados, y eso consistía en mantener limpia la instalación y arreglar pequeños desperfectos. Solo para divertirse, Kass buscó en el bolsillo de su pantalón y sacó un puñado de pedacitos de algún material poroso y esponjoso parecido al telgopor, estiró el brazo donde tenía el puñado y lo dejó en el suelo para volver a apartarse de la misma forma que lo hace alguien que acaba de encender un petardo.
Uno tras otro los recolectores giraron sus ovales ojos en dirección a la materia en el suelo, de sus grandes pupilas como lentes fotográficas salieron ases de luz que escalerón lo que estaba en el suelo.
Entonces, de repente, rompieron su ordenadísima formación y se lanzaron sobre los trozos esponjosos todos al mismo tiempo como una manada de hienas histéricas, chirriándose unos a otros y empujándose en una loca competencia por ver quien recogía mas de aquella cosa que estaba en el suelo del transporte.
Kass rompió en carcajadas mientras veía a los ridículos robos estrellándose y subiendo unos sobre otros, buscando cualquier partícula insignificante que todavía no fuese recolectada, algunos recolectores eran volteados por sus semejantes y quedaban panza arriba girando sus cuatro ruedas y moviendo sus tenazas con desesperación en tanto sus hermanos se chillaban como cerdos en el comedero. 
A pesar de todo el alboroto el transporte no se inmutó ni un poco, estaba tan firme como si no hubiera sucedido nada.
Los recolectores solo se calmaron después de peinar el área unas cuantas veces con sus escáneres. Tras verificar que todo estaba limpio volvieron a formar sus perfectas filas.

Como los limpiadores oficiales del bastión, los recolectores cumplían su misión con obsesión casi patológica, cualquier migaja, cualquier tornillo suelto o trozo de cable suelto caía tarde o temprano en las garras de uno de estos autómatas, que pasaban a resguardar los cacharros en sus compartimientos interiores hasta llegar al vertedero más cercano o a donde sea que perteneciera el objeto recogido. Un detalle peculiar de estos robots era la falta total y absoluta de lo que se considera como trabajo en equipo, por el contrario, siempre competían entre ellos por recoger basura, como si eso les diera alguna clase de prestigio o reputación entre sus iguales, o como si la basura para ellos fuese alguna clase de tesoro. A veces su obsesión iba demasiado lejos.
En una ocasión Kass tuvo la oportunidad de ver caer a uno desde una planta alta y hacerse pedazos contra el suelo. Inmediatamente una multitud de otros recolectores fue llegando, pero no para salvar a su mal herido hermano, sino para terminar de desmantelarlo y meter los pedazos por sus bocas mecánicas que tenían al frente de sus cuerpos cuadriformes, que era la entrada al receptáculo de basura.
Dejando a un lado aquel lejano incidente, Kass solía disfrutar de los espectáculos que montaban cada vez que había basura de por medio, y en mas de una ocasión el mismo provocaba deliberadamente algún enchastre para ver a los autómatas de limpieza en acción.
- Bájame aquí, por favor – le pidió el muchacho, el transporte paró casi de inmediato y bajó lentamente hasta hacer contacto con el suelo, solo encones abrió la caja de carga.
Kass se despidió y siguió caminando por la nueva sección en la que lo habían dejado. Era una cámara inmensa y semiesférica, así como un domo,  en cuyo centro se encontraba una especie de pilar gigante y macizo. En lo mas alto el pilar se dividía y separaba en cuatro pilares mas pequeños, y de ellos salían cientos de tubos carburantes color negro brillante que colgaban y se conectaban en diferentes puntos del techo. Y abajo unos robustos cables eléctricos se enrollaban en la base del pilar serpenteando a su alrededor hasta hundirse en diferentes lugares en el suelo, así como raíces superficiales. Emitía un constante zumbido rítmico, similar a un palpitar.
Ese pilar gris oscuro y lleno de luces titilantes era el generador principal, el corazón del bastión, y estar ante su sola presencia (a pesar de que el armatoste no poseía inteligencia alguna) era apabullante. El generador no tenia nada que decir ni discutir, el era el ser supremo que los mantenía a todos con vida y a quien mas debían proteger, el trabajaba todos los días ininterrumpidamente, suministrando electricidad y moviendo los generadores secundarios que alimentaban las diferentes zonas del refugio. Kass estaba ansioso por el día en que por fin le enseñaran el mecanismo del generador principal, y como mantenerlo, no existían muchas otras labores que fueran tan importantes y tan vitales como esa.
- ¿En que estas pensando? – sonó de repente la voz de Gála, que produjo un pequeño eco en la inmensidad del lugar.
- En algo – se limitó a contestar Kass, sin dejar de mirar el generador, parecía como si intentara encontrarle algo que antes no había visto, o relacionarlo con otra cosa. Gála se dio cuenta de lo concentrado que estaba.
- ¿Lo que te pasa esta de alguna forma relacionado con el reactor?
- Mas o menos – confesó el joven, bajando la mirada – llegué al refugio a los cuanto… ¿dos años?
- Dos años y doscientos ochenta y cinco días de existencia según el registro.
- Ósea que yo nací ahí fuera y durante ese tiempo vi como era todo. A veces tengo sueños extraños.
- ¿Que tipo de sueños?
- Veo cosas que no recuerdo haber visto nunca, cosas tan raras que no se como describirlas… hay algo que veo en mis sueños y se parece un poco al reactor, es lo único que recuerdo y puedo relacionarlo con algo de aquí – la I.A permaneció en silencio para que Kass continuara y describiera la cosa que veía en sus sueños – a ver, digamos que tenemos al reactor, pero le cambiamos la superficie sólida por algo mas rugoso e irregular, de color amarronado. Luego los tubos carburantes; eran mas como un montón de óvalos puntiagudos muy juntos entre si y de color verde, se mueven suavemente como si intentaran caerse o como si les hubieran puesto un ventilador y se mecieran por la corriente de aire. Y la parte de abajo, también se parecen, solo que en la cosa de mis sueños es como si se subdividiera y se fuera volviendo mas angosto… es… no se que pueda ser, ¿alguna idea?
Gála permaneció en silencio por un momento, lo que Kass interpretó como si lo estuviera buscando en su base de datos. Finalmente contesto:
- No tengo ni idea de que sea esa cosa, arriba todo era muy extraño, quizás estés recordando alguna clase de ser orgánico que veías tan a menudo que se grabó en tu subconsciente. ¿Acaso es eso lo que te inquieta?
- Los sueños no son lo extraño, los tengo desde hace un buen tiempo y no me molestan, pero no hace mucho comencé a escuchar algo mientras duermo, una cosa que de alguna forma coincide con alguna de las imágenes de mis sueños y hace que todo se vuelvan más real – explicó Kass en tono creciente.
- No le veo lo raro, según tu mismo los sueños suelen venir con audio y a colores.
- No no, no todos, los sueños relacionados con las cosas raras eran sin sonido, pero el sonido que comencé a escuchar no es de mis sueños, lo que quería decir es que lo escucho en ese instante antes de quedarme dormido. Sale de la pared, los escucho a mí alrededor. Dime que es alguna avería en los parlantes.
- Estoy escaneando – Gála revisó los sistemas de todos y cada uno de los dormitorios que Kass ocupaba en busca de desperfectos técnicos que pudieran provocar sonidos de estática o cualquier otro que pareciera extraño – mmmh no, todo esta perfecto. Te estarás volviendo loco – le dijo en tono burlón. Pero Kass no se veía de humor, la situación parecía afectarlo profundamente – hey,  no te aflijas, seguro que pasara. Si quieres podemos buscar juntos el origen de ese ruido en los dormitorios, a ver si aparece algo.
- No, está bien. Pero puedes poner algunas subrutinas de control en los sistemas de las habitaciones, con eso debería ser suficiente.
Kass y Gála no siguieron la conversación, y el joven se marchó por uno de los corredores en estado meditabundo. Gála reflexionó si de verdad podía atribuir todo lo que le ocurría a su amigo con desarrollo físico y el cambio hormonal como decía Hontley. Se preocupaba por él, pero aun así debía anotarlo todo en sus archivos, pese a lo negativo que fuere.
Kass decidió olvidar el asunto del sonido y buscó algo para distraerse, pasó las siguientes horas concentrado en ello.
Para comenzar fue a uno de sus lugares favoritos, un lugar que el mismo llamaba el “puente pistón”. El sitio era también de enormes proporciones, quizás tan grande como una cancha de fútbol, y con una iluminación tan pobre en el altísimo y abovedado techo que al alzar la vista solo se apreciaba una impenetrable oscuridad. El único suelo del lugar era un amplio puente de vidrio y barandillas que cruzaba el espacio justo por la mitad, donde más abajo se encontraban docenas de monstruosos pistones y otros mecanismos hidráulicos moviéndose a toda potencia, a penas iluminados por las escasas luces colocadas a los lados del puente. El sonido en el puente pistón era casi ensordecedor, pero luego de un momento de acostumbrarse, a Kass le producía una sensación de sosiego que le provocaba recostarse sobre la superficie acristalada del puente a admirar las lucecillas de los robots que transitaban por los carriles superiores. La vista era sencillamente espectacular. El techo era tan oscuro que ni los rieles ni los robots eran visibles, sin embargo algunos manaban pequeñas luces que en otras secciones mejor iluminadas eran casi invisibles, pero en aquel techo brillaban con toda su intensidad y trazaban tenues estelas tras de si como estrellas fugaces . Cuando esa sección estaba muy concurrida, se podía apreciar decenas de esas luces yendo y viniendo, ¡toda una carretera de estrellas fugaces de colores!
Luego de pasar un buen rato en el puente pistón, siguió su recorrido a la sala de procesadores, que era solamente una de las nueve que había en todo el bastión. La sala en la que entró era espaciosa, pero ese espacio estaba casi completamente ocupado por lo que a primera vista parecían rascacielos a escala. De unos tres metros de alto, tenían forma de perfectos rectángulos, estaban muy cerca del techo sin tocarlo y reflejaban la luz de la sala en sus innumerables hileras de vidrio, separados y ubicados de la misma forma que las ventanas de un edificio.
En el techo había una enmarañada red de delgados carriles (como en todos los techos bajos del bastón) que a diferencia de los carriles superiores que pasaban junto al techo, estos iban directamente encajados a este.
A penas al dar unos pasos en la sala de procesadores, Kass fue recibido por un robot que llegó desplazándose sobre una extremidad que lo sujetaba al carril. Era un robot que a primera vista se parecía mucho a un platillo volador, algo chato y circular. Tenía un ojo robótico encapsulado dentro de una burbuja de vidrio en la parte inferior del platillo y un racimo de apéndices largos en la parte de arriba, alrededor de la extremidad que lo sujetaba al carril. Eran como un montón de antenas, o las patas de una araña de lata.
- Saludos, joven Kaspar – le dio la bienvenida el robot con exagerado tono de cortesía, y luego se volvió hasta una de las torres mas cercanas -  es poco habitual verlo por aquí hoy que no hay lecciones, ¿acaso se encuentra aburrido? – preguntó, pronunciando la palabra aburrido como si no estuviera habituado a usar la palabra. La voz sintética del robot sonaba nasal a pesar de no tener nada remotamente parecido a una nariz.
- Solo busco distraerme un poco – dijo Kass mirando como el robot usaba todas sus largas y finas extremidades para palpar suavemente los diminutos cuadrados de vidrio durante unos segundos para luego pasar a otros – podemos hablar de lo que quieras, ¿te parece R.A.D.?
R.A.D. era el acrónimo que se veía estampado en letras grandes y blancas sobre la superficie color naranja pálido del robot. Significaba “Robot Acomodador de Datos” y su función prioritaria era la de mover los datos digitales prescindibles a otros espacios, eliminar los que era inútiles, hacer espacio en los discos y muchas otras subfunciones. Kass ya se había preguntado antes que significaban los nombres de otros de sus amigos, algunos tenían significado, y otros, por alguna razón, estaban solo por el gusto de alguien.
- De acuerdo – concedió R.A.D dirigiéndola la mirada pero sin dejar de palpar las torres donde se almacenaban miles de millones de datos virtuales – puedo desempeñar mas de una función a la vez, pero va a tener que seguirme el paso, ya que en este preciso momento no puedo detener mi chequeo rutinario.
Kass no tuvo problemas, y pasó las siguientes dos horas platicando con R.A.D. mientras este se desplazaba de un lado al otro, de torre en torre haciendo su trabajo y hablando con el joven sobre los diferentes sistemas de software que podían aplicarse en determinadas circunstancias en equis lugares y momentos.
Tres veces a la semana el autómata hacia de profesor para Kass (aunque por lo general él se educaba a si mismo estudiando en los bancos de datos de cualquier computadora) y lo ilustraba en esos temas, pero hoy no estaba programada la clase y tenia otras labores que cumplir. Aun y así no podía negarse a una petición del residente, y técnicamente nadie podría negarle nada dentro de lo que fuera seguro para el y las instalaciones.

Cuando por fin Kass se cansó de seguir a R.A.D. de aquí para allá y de escuchar su ininterrumpida explicación sobre los sistemas de respaldo de comunicaciones de larga distancia, se despidió del robot y se marchó al dormitorio más próximo. No tenia una habitación especifica, y era mucho mas practico para el que estuvieran desperdigadas por todo el bastión, así no tenia que recorrer mucho para llegar todos los días al mismo sitio, simplemente solo tenia que ubicar al mas cercano para ir a descansar cuando el día acababa.
El día y la noche. Eso era algo que simplemente no existía en el bastión. La mayoría de las maquinas solo necesitaban muy de vez en cuando una breve pausa para un rápido cambio de baterías y volver a estar a punto, mientras que las inteligencias virtuales no necesitaban descanso en absoluto. Sin embargo para el residente si debían establecerse pautas de descanso, y como en el bastión no había forma de saber cuando caía o salía el sol se programó un horario de ocho horas que no se guiaba en absoluto por como se movían los cuerpos celestes.
Al llegar al dormitorio que se marcaba como “D16” sobre el marco de la compuerta, Kass encendió la luz y caminó hasta la cama de una plaza que lo esperaba con sus suaves sabanas y frazada de algodón blanco y una mullida almohada. La habitación no excedía los tres metros por tres, y a parte de la cama y una pequeña mesita donde reposaba un pijama celeste no había mucho mas, salvo los paneles eléctricos y pantallas en la pared.
Kass se cambio el chándal por el pijama, apagó las luces, y se metió a la cama.

En el duermevela, justo antes de que pasara al estado inconciente, un sonido tan distante como incomprensible comenzó a brotar de la penumbra. Kass estaba lo bastante despierto como para ser conciente de ello, pero a la vez estaba lo bastante dormido como para no ponerse alerta. El sonido vibraba y se paseaba por sus oídos, aumentando tan despacio que a penas podía percibirlo. Justo antes de caer en el sueño se contuvo, como si se sujetara al borde de un abismo, y con esfuerzo comenzara a subir otra vez. Tenía que despertarse completamente, averiguar de donde salía el sonido, si de verdad era algo externo o algo producido por su imaginación. Abrió los ojos de golpe, y esperó.
Era la primera vez que se ponía a prestarle tanta atención e ese sonido, ya que veces anteriores los había escuchado más estando dormido que despierto.
Permaneció acostado, esperando a ver que tanto aumentaba, sentía que ese sonido hacía siempre el mismo ritual, que era como si estuviera grabado. Ahora era el él que lo observaba actuar mientras el sonido creía que él estaba profundamente dormido. Lo encontraría y lo silenciaría. El sonido se volvió de pronto mucho mas fuerte, Kass se sobresalto y miró a todas partes, salía de debajo de su cama, del techo, hasta parecía salir de su propia cabeza, lo estaba confundiendo. Se paró de un salto y pegó el oído contra la fría pared, tratando de localizar la fuente. El sonido revoloteaba a su alrededor, y eso coincidía con sonidos de revoloteo, también pitidos agudos pero armoniosos y melódicos, pero para Kass ya se estaba volviendo una tortura, no tenia idea de que era. ¿Y como iba a tener idea que estaba escuchando el cantar de un gorrión?
De un momento a otro el canto cesó, y en su lugar otro sonido más simple y mecánico apareció, un pitido breve, seguido de otro más largo y luego algunos más muy cortos y otros un poco más largos.
- Esto es… - comenzó a decir, anonadado – es código Morse.
Kass reconocía el código Morse porque era una de las formas con las que podía comunicarse con las inteligencias virtuales básicas, y dominarlo le costó muy poco trabajo. El mensaje en Morse se repitió audiblemente otra vez, Kass prestó atención a los sonidos.
- Es una D… es, uno… en…cuatro, o tres, no, es cuatro… ¿días? – El mensaje se repitió una ultima vez, y al finalizar todo volvió al silencio – “D1 en cuatro días” – interpretó Kass – ¿que clase de mensaje es este?, ¿tengo que ir a ese lugar en cuatro días?